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Carmen Albaladejo Romero y Teresa Amalia Balmori Roiz, veterinarias del Servicio de Équidos del Hospital Veterinario UMU
En el Servicio de Équidos, la primavera como cada año va acompañada con la temporada de reproducción y cría de caballos. No hay nada más bonito, que ver la llegada de un nuevo potrillo, pero CUIDADO, durante sus primeros días son muy delicados y hay que prestarles la atención que merecen.
A lo largo de este artículo os queremos dar unas pautas o trucos imprescindibles a tener en cuenta ante la llegada de un nuevo potrillo. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la actuación inmediata ante cualquier sospecha que tengamos de que algo no está yendo como debería.
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Fig 1.- Potro recién nacido en el Hospital Clínico Veterinario.
Podemos clasificar a los potros dependiendo de la duración de su gestación. La gestación normal de una yegua tiene una duración de unos 320 días. Un potro inmaduro o prematuro se considera que ha nacido antes de estos 320 días, y los potros dismaduros, que pueden o no tener una gestación de duración normal, pero presentan signos de inmadurez. Los potros prematuros o inmaduros suelen ser potros de menor tamaño, con el pelo fino, la frente abombada, orejas caídas y flácidas (o blandas), debilidad para ponerse en pie, debilidad en los tendones…
Durante el parto de la yegua debemos prestar atención de la duración del mismo, el estado de la yegua, del potro y de su relación entre ellos y con el entorno. En condiciones normales el potro debe ponerse de pie rápido, comenzar con reflejo de succión y acercarse a mamar. Esta serie de circunstancias las podemos resumir con la regla comúnmente conocida como 1 2 3.
Te explicamos la Regla del 1 2 3 en neonatología equina:
1. A la hora del nacimiento el potro debe ser capaz de levantarse y mantenerse en pie sin ayuda.
2. A las dos horas del nacimiento debe estar mamando.
3. A las tres horas del parto, la yegua debe haber expulsado la placenta. La retención de placenta puede ocasionar problemas severos de salud (endotoxemia, laminitis, etc) en la yegua y problemas reproductivos.
Si algunos de estos tiempos no se cumplen, el potro está tumbado en el suelo, apático, desorientado hay que llamar urgentemente al veterinario.
Debemos tener en cuenta que es fundamental la toma del calostro (primera leche secretada por la yegua) en potros neonatos en las primeras horas de vida, ya que es su único aporte de inmunidad o inmunoglobulinas frente a enfermedades o infecciones.
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Fig 2.- Potro mamando Fig 3.- Retención de placenta
En ocasiones puede ocurrir que la madre fallece en el parto y el potro se queda huérfano. En este instante es de vital importancia la ingestión del calostro, ya sea de su madre, de otra yegua parida o calostro artificial. Si no sucede esta ingestión de calostro el potro no tiene inmunidad suficiente y está predispuesto a enfermedades infecciosas, septicemia, problemas respiratorios, diarreas y otros problemas digestivos…
Es imprescindible y muy importante extremar las condiciones higiénico-sanitarias, mantener a la yegua y al potro neonato en un ambiente limpio y controlado, ya que el potro neonato presenta cuatro vías de entrada de infección (intrauterina, respiratoria, gastrointestinal y umbilical). Por este motivo resulta imprescindible desinfectar correctamente el cordón umbilical para prevenir la entrada de patógenos por esta vía.
La expulsión del meconio (primeras heces del potro) debe ocurrir en las primeras 24 horas de vida. Si no se expulsa adecuadamente, el potro puede empezar con tenesmo (dificultad para la defecación) y hay que llamar al veterinario o acudir a un hospital para su correcto tratamiento, ya sea médico o quirúrgico si es necesario.
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Fig 4 y 5.- potro neonato en UCI
Fig 6.- Potro huérfano Fig 7.- Potro neonato recuperándose de una cirugía abdominal junto a su madre.
Una de las patologías más comunes en los potros neonatos es el síndrome de mal ajuste neonatal y septicemia.
Síndrome de mal ajuste neonatal o encefalopatía hipóxica isquémica:
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Pérdida de reflejo de succión
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Pérdida de afinidad por la madre
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Postura anormal/recumbencia excesiva (esta tumbado más tiempo de lo normal)
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Mantiene la lengua fuera de la boca.
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Movimientos anormales faciales y de mandíbula
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“Head-pressing” (apoyar la cabeza contra la pared)
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Vocalizaciones anormales y convulsiones
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Patrones respiratorios anormales
La septicemia es una invasión microbiana, principalmente bacteriana, del torrente sanguíneo, y es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el veterinario que trata a potros neonatos. Es una de las causas de mortalidad más importante en estos individuos.
Algunos de los signos de alarma que tenemos que tener en cuenta con nuestro potro neonato son:
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Que el potro no se levante en la primera hora de vida, ya sea por problemas de aparato locomotor o de maduración.
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Ausencia de reflejo de succión y afinidad con la madre (signos de inmadurez).
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Síndrome de mal ajuste neonatal: el potro no se relaciona correctamente con el entorno ni tiene afinidad con su madre, no la sigue… El comportamiento normal del potro es perseguir a su madre, se acuesta se levanta y mama, estercola y orina y vuelta a empezar.
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El potro presenta leche por los ollares, puede indicar que no está mamando adecuadamente y tiene disminución de reflejo de succión.
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No expulsión del meconio en las primeras 12-24 horas de vida
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Ombligo húmedo, articulaciones o extremidades inflamadas o calientes…
Ante cualquiera de estas situaciones es muy importante llamar al veterinario o acudir al hospital clínico veterinario.
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Fig 8 y 9.- Potros neonatos en hospitalización intensiva
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Fig 10.- Potro neonato recibiendo el alta hospitalaria tras una laparotomía exploratoria.

