‘Ayunos de dopamina’ para recuperar tu productividad
Mirar constantemente al teléfono para ver los resultados de nuestros posts en redes sociales, contestar a llamadas y correos con inmediatez para eliminar o solventar la preocupación que nos genera tenerlos pendientes, acudir al jefe o compañeros que nos ayuden ante la primera dificultad, satisfacer toda preocupación con prisa o realizar toda actividad orientada a producir un resultado satisfactorio inmediato, son hábitos que, lejos de acercarnos a una adecuada productividad laboral, nos condenan al cortoplacismo y suponen a la larga acostumbrar nuestro cerebro a producir dopamina.
La dopamina es un neurotransmisor encargado de producir sensación de placer, además de regular una serie otras funciones básicas para la salud mental y física.
Es también el neurotransmisor implicado en las conductas adictivas como son el abuso de sustancias, el juego patológico, las apuestas, la adicción a la pornografía, a los videojuegos y las redes sociales.
Los científicos evidenciaron que las personas con este tipo de adicciones experimentan a la larga una “reconfiguración del cerebro” que afecta a los receptores de dopamina: el exceso de dopamina producida por esas actividades lleva al cerebro a regularse aumentando el número de receptores activos de dopamina. El incremento de receptores produce a la vez la sensación de falta de estímulo, cuando la dopamina deja de estar presente o no haya actividades que la producen.
Esto “obliga” a la persona a incrementar las actividades que producen dopamina, convirtiéndolas en un hábito al que difícilmente siente que puede renunciar. Es lo que se llama “tolerancia” a la dopamina, y está a la base de la consolidación de las adicciones.
Es por eso que las personas habituadas en la realización de comportamientos orientados a la gratificación inmediata, quedan finalmente atrapadas en conductas poco productivas a largo plazo: se convierten en “yonquies de dopamina”.
Encuentran dificultad en concentrarse, en aplazar acciones que les distraen y dispersan, sienten con frecuencia aburrimiento, o incluso sensaciones desagradables como susceptibilidad, tristeza, desmotivación y malestar ante la falta de estimulación y toda actividad que suponga cierto nivel de dificultad, exigencia o que requiere un esfuerzo sostenido en el tiempo.
De ahí viene la procrastinación, la evitación de responsabilidades, las renuncias a la primera de cambio y algunos casos de desmotivación, ansiedad o incluso depresión.
El problema a día de hoy lo sufren las generaciones “nativas digitales” y todas las personas que, debido al uso intensivo y continuado (o abuso) de la tecnología, han desarrollado una gran cantidad de hábitos que producen gratificación instantánea. Todo ello les ha acostumbrado a tener un sistema de recompensa que necesita descargas de dopamina con mayor frecuencia e intensidad.
El científico Cameron Sepah (doctor en Psicología Clínica) escribió recientemente un artículo en Linked In que se volvió viral, y que ofrecía una solución a este problema a través de una técnica que él llamó “ayuno de dopamina”.
La técnica consiste en lo que en toda la vida se ha llamado “practicar la abstinencia” de toda actividad o comportamiento que pueda suponer una gratificación inmediata.
El objetivo de esta práctica parece ser reacostumbrar el cerebro a unas dosis adecuadas de dopamina, facilitando el reequilibrio de receptores activos de dopamina.
Realmente no se trata de un “ayuno” a todos los efectos, ya que no se puede ayunar de algo que produce nuestro propio cuerpo. Él mismo afirmó posteriormente que usó esta terminología a modo de “licencia poética” para llamar la atención sobre el concepto, más que por un uso apropiado del término.
Es sabido por los practicantes de ayunos y actividades que nos alejan de la estimulación intensiva, cómo son la meditación, el mindfulness y los retiros, que se suele experimentar una gran sensación de gratitud y recuperación del placer por las actividades más sencillas y de menor estimulación.
Todo esto hace pensar que estas prácticas pueden tener efectos beneficiosos, si bien no se encuentran bases científicas que las relacionan a un reequilibrio en la producción de dopamina o de la misma actividad de sus receptores.
Existen varios programas de “ayuno” de dopamina con duración variada. Lo suyo es iniciar con “ayunos intermitentes” para después pasar de ayunos de un solo día, fin de semana o continuados durante ciertas franjas horarias, a lo largo de varios días de la semana.
Se supone que podrían ayudarnos a deshacernos de todas esas acciones que, buscando la gratificación inmediata, nos alejan de los hábitos productivos a mayor plazo.
Y tú, ¿Crees que estas prácticas pueden ser beneficiosas para recuperar hábitos saludables asociados con la productividad?
¿Practicarías ayunos de dopamina?
¿Qué actividades placenteras estarías dispuesto/a a renunciar?
¿Cuáles supondrían para ti una renuncia innegociable o difícil de sostener en el tiempo?
Hazme saber tus respuestas.
Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico. https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/
![[Img #97591]](https://murciaeconomia.com/upload/images/05_2023/6885_mente-sana-roberto-crobu.jpg)





















