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ENTRE TÚ Y YO

Poliamor y teletrabajo

Lucio Fernández Lunes, 22 de Mayo de 2023 Tiempo de lectura:

 

España ha sido uno de los países donde el teletrabajo ha tenido poco impacto hasta la llegada de la covid. Menos del 5% de los asalariados tenían su puesto de trabajo en casa, en la línea de los datos de Italia o Alemania. Los países donde el trabajo en remoto tenía mayor peso eran Chile, el Reino Unido o Finlandia en 2019 con porcentajes entre los diez y los quince puntos.

 

Según Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en los Hogares publicada por el INE en noviembre del año pasado, en 2021 el 17,6% de los trabajadores entre 16 y 74 realizaban teletrabajo. La pandemia había disparado las ratios de personas que trabajaban en casa.

 

Si miramos los últimos datos publicados, el 6,4% de las personas teletrabajan. Encontramos gran cantidad de titulares de prensa que indican que el crecimiento del teletrabajo no solo se ha frenado, sino que ha retrocedido de manera significativa, más de 11 puntos si lo comparamos con 2021. Pero, ¿realmente es así? Ciertamente, no.

 

En la pandemia le pusimos el gorro del teletrabajo a una cosa que no era tal. Nos encontramos de golpe una situación que requería que nos fuéramos a casa a intentar hacer las mismas tareas que la oficina, en ocasiones, sin formación, sin medios adecuados, sin instrucciones. Debíamos trabajar, hacer las tareas de casa, ayudar a nuestros hijos con los deberes, etc. Eso no fue teletrabajar tal y como debe entenderse.

 

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Una política efectiva de teletrabajo implica establecer pautas claras y equitativas para los empleados y la empresa, y debe contar con algunas características que le dan todo su sentido:

 

  • Flexibilidad y equilibrio: El teletrabajo brinda a los empleados la posibilidad de equilibrar mejor sus responsabilidades laborales y personales. Pueden evitar el tiempo y el estrés asociados con los desplazamientos diarios, lo que les permite tener más tiempo para ellos mismos, sus familias y otras actividades importantes. Una política de teletrabajo bien diseñada puede establecer expectativas claras sobre los horarios de trabajo, la disponibilidad y la comunicación, lo que permite a los empleados administrar su tiempo de manera más eficiente.

 

  • Atracción y fidelización de talento: No hay entrevista en la que el candidato te pregunte - siempre que el puesto lo permita - si se puede teletrabajar. Ya no es necesario que los mejores estén de manera permanente en nuestras oficinas, lo importante es que estén con nosotros, vivan donde vivan.

 

  • Productividad y eficiencia: Aunque algunos críticos argumentan que el teletrabajo puede llevar a una disminución en la productividad, numerosos estudios han demostrado lo contrario. Cuando se establece una política adecuada y se brinda el apoyo necesario, se es más productivo y eficiente. Sin las distracciones de la oficina y los desplazamientos diarios, pueden concentrarse más en su trabajo y administrar mejor su tiempo.

 

  • Reducción de costes y sostenibilidad: El teletrabajo puede ayudar a las empresas a reducir costes significativos relacionados con el espacio de oficina, el transporte y otros gastos asociados con la presencia física de los empleados en un lugar de trabajo centralizado. Además, al reducir la necesidad de desplazamientos diarios, el teletrabajo contribuye a la reducción de emisiones de carbono y aliviar la congestión del tráfico, lo que tiene un impacto positivo en el medio ambiente.

 

Hace unos días participé en un evento en Madrid donde hablábamos sobre este aspecto y coincidíamos en decir que cada empresa, en cada momento, debe aprovechar las ventajas de una política de teletrabajo, pero no una estándar, sino la que mejor se adaptara a su cultura y necesidades.

 

Al igual que ocurre con las relaciones de pareja, antes se daba por hecho que la fidelidad era un tema que estaba implícito. Llegó el poliamor y la fidelidad cambió de significado. Ya no hay nada que se dé por hecho.

 

Las relaciones se construyen de otra forma y, en un mismo entorno, coexisten las relaciones tal y como las conocíamos hasta ahora y el poliamor. Cada uno escoge la que más le interesa.

 

Desde esta perspectiva, poliamor y teletrabajo pueden compararse. Ya no podemos crear políticas de teletrabajo preestablecidas donde la empresa da por hecho que las cosas deben ser de una manera específica, con criterios rígidos. Tampoco debemos posicionarnos en el lado opuesto, flexibilidad total, que el trabajador decida dónde, cuándo y cuánto.

 

Debemos establecer políticas donde la o las opciones implementadas sean las más eficientes y eficaces en nuestra organización.

 

No des nada por hecho, solo analiza e implementa la mejor solución para ti.

 

 

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