
El porno ha concebido una imagen del sexo femenino y una práctica muy alejada de la realidad. Tanto que muchas veces la práctica sexual que se observa en los vídeos pornográficos por llamarlo de alguna manera, tilda más de maltrato, violaciones y abuso que de una verdadera práctica sexual. Las horas y horas consumidas tanto por hombres y mujeres, aunque en mayor % por hombres, han hecho que la sociedad tenga una idea pésima de la sexualidad.
¿Y es culpa de quién lo ve como mero espectador? Realmente culpa no hay de nadie, pero si hay una responsabilidad en las personas que hay detrás de la industria pornográfica y crean esos films tan deshumanizados en su mayoría, como del espectador que cree qué dichas prácticas son reales y el sexo se vive y se practica de esta forma.
Si llevamos a cabo un análisis de los comportamientos sexuales en nuestra sociedad podremos ver como muchos están basados en los aprendizajes del porno. Te enumero algunos:
1. Creer que una mujer se excita en menos de 5 segundos.
2. Pensar que el encuentro sexual está basado en un nulo compartir emocional
3. Tener la creencia que toda mujer gime de esa forma ruidosa y si no lo hace así, no está disfrutando.
4. Dar por hecho que en todo momento de la penetración la mujer recibe perfectamente el pene. Cuando en varios momentos por diversas circunstancias físicas y emocionales puede haber dolor e incomodidad.
5. Centrar todo el encuentro sexual en la penetración.
6. Llamar sexo a la penetración y dejar fuera de ello los preliminares, los cuales realmente forman parte también del sexo. Todo es sexo.
7. Anular en los vídeos el sexo oral femenino y lo poco que se muestra está basado en excitar a los hombres, pero no es un sexo oral real que de placer a la mujer.
8. Creer que el clítoris es un botón y tratarlo con brusquedad.
9. Pensar que sin preservativos el sexo no se disfruta igual.
10. Cosificar el cuerpo de las personas. En especial el de la mujer al dar por hecho que está lista para todo y centrar su cuerpo en dos agujeros para ser penetrados.
11. Dejar a un lado las caricias, los besos, los abrazos, los juegos varios entre todos como práctica sexual.
12. Pensar que la penetración es rápida y fuerte.
13. Dar por hecho que la mujer se corre con rapidez solamente con la penetración, sin estimulación previa o durante alguna.
14. Normalizar el sometimiento, las violaciones, el abuso a menores entre otros actos que no son prácticas sexuales sino delitos.
15. Creer que solo una mujer igual a la que sale en la pornografía es digna de deseo. Es seductora y morbosa.
16. Creer como únicos cuerpos válidos los que salen en las películas porno.
Y así podría poner muchos más.
Leyendo esto, ¿crees que el porno educa o afecta a nuestra vida sexual?
Yo estoy convencida de lo segundo. Tanto a hombres como mujeres o a personas no binarias y transexuales el porno afecta a nuestra salud mental, emocional y sexual, por tanto, a nuestra vida.
La que dice a todo que sí por complacer a tu ego, es el título de este artículo porque viene a resumir en muy pocas palabras lo que el porno principalmente nos enseña. Nos enseña a que una mujer siempre está dispuesta y lista, con ardientes deseos para complacer al hombre en todo lo que él quiera, le haga o no daño. Y en el porno muchas de las actrices tienen dolores durante la penetración o fingen los orgasmos, la gran mayoría y sus caras en los vídeos muchas veces es más de dolor que de placer, sin embargo, nos han metido entre ceja y ceja que eso es el sexo. Y no, no lo es.
Es hora de retomar el verdadero significado de la sexualidad y empezar a vivir una práctica más consciente, una sexualidad sagrada.

