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Opinión | Mente sana, empresa sana
Jueves, 29 de Junio de 2023
Roberto Crobu

Cuatro estrategias para desconectar del trabajo – La más usada no te conviene

 

¿Te ha pasado alguna vez de entrar en una reunión o actividad de trabajo todavía con el enfado arrastrado de la anterior reunión y que te esto te pasara factura o condicionara negativamente esa nueva situación?

 

¿O con la preocupación todavía en el cuerpo por un mail abierto de manera apresurada y descuidada, justo antes de esa reunión y decirte que, de habértelo dejado para después, te hubiera permitido concentrarte mejor extraer mejor provecho de esa reunión?

 

¿O tal vez estás tan enganchado/a y motivado/a en el trabajo que te cuesta incluso desconectar cuando llegas a casa y no paras de darle vueltas a ideas y cuestiones hasta que tu tu pareja te llama insistentemente la atención, o tu hijo te lanza un juguete en toda la cara pillándote bajo de reflejos por tu distracción?

 

Todas estas son señales de dificultad de desconectar del trabajo.

 

¿Te gustaría conocer cuatro estrategias para desconectar con más facilidad del trabajo?

 

Y ojo, lee hasta el final del artículo porque te indicaré la razón por la que la estrategia más usada suele ser la menos eficaz.

 

Estoy convencido que en muchas ocasiones recurres a ella: así que presta mucha atención a lo que vas a encontrar a continuación.

 

Contrariamente a lo que se piensa, desconectar del trabajo no sólo es difícil cuando algo nos preocupa, o la situación se vive como amenazante.

 

Los que tenemos un trabajo que nos apasiona sufrimos la misma dificultad cuándo estamos muy motivados, hasta el punto en que algunos desarrollan una verdadera obsesión que secuestra la atención durante las horas que podría dedicar al ocio, la familia, el recreo y el descanso.

 

En ambos casos nos resulta bastante difícil desconectar.

 

Las personas usamos principalmente cuatro estrategias comunes para desconectar del trabajo:

 

1.- Evasión: es la estrategia del avestruz. La de esconder la cabeza o mirar a otro lado. La ponemos en práctica cuándo necesitamos desconectar por el peso negativo, la preocupación, frustración o estrés que nos produce una situación: para evitar el malestar, evitamos la ocasión. Hay auténticos profesionales del escapismo cómo estrategia de desconexión: se escaquean de todo lo que supone una dificultad, una molestia o una incomodidad. Obviamente no resuelven el problema que les provoca ese malestar, pero lo eluden constantemente, huyendo de él mientras puedan. A veces les funciona, sobretodo porque agotan la paciencia de las personas a su alrededor, que al final ceden.

 

2.- Diversión: ir al cine, bailar a tomarte algo en una terraza, charlar con los amigos, ver una competición deportiva, practicarla, o irse de escapada el fin de semana, son todas acciones que atienden a esta estrategia. Se basa esencialmente en realizar actividades agradables que son capaces de capturar nuestra mente y alejarnos momentáneamente de los problemas. Es una estrategia muy eficaz, siempre y cuando se use para recargar las pilas y volver a afrontar nuestra preocupación con un ánimo renovado y diferente (de ello la palabra diversión: tomar una actitud divergente del problema, pero siempre con una relación hacia él. De lo contrario, se puede convertir en una estrategia altamente adictiva por el placer que produce. El riesgo es que la diversión nos guste tanto y nos produzca tanto placer que al final se convierte en evasión, haciéndonos caer entonces en la anterior estrategia.

 

3.- Resolución: toma el toro por los cuernos. En lugar de pre-ocuparte, ocúpate de tus problemas y ponles solución. Parece una estrategia útil y razonable. Y lo es, salvo por el pequeño riesgo de que los problemas nos pueden atrapar hasta el punto en que, resuelto uno, surge otro. Mientras la estrategia funciona, seguiremos aplicando este modus operandi para el siguiente problema, y otro, y otro, y otro… Y así volveremos a caer en esa espiral de falta de desconexión de la que queríamos salir. Cuidado con esta estrategia y su poder por generar obsesiones que nos impiden desconectar.

 

4.- Absorción: es propia de aquellas actividades que se basan en el manejo de la atención centrada en presente ya sea por el poder intelectual que ofrecen (cálculo, adivinanzas, razonamiento reflexivo), la creatividad (ganchillo, papiroflexia, construcción de maquetas, coleccionismo), el movimiento corporal (gimnasia, relajación, deporte etc.) o las actividades contemplativas, meditativas y espirituales. Esta estrategia supone ejercitar la atención para centrarla en el presente, poniendo los cinco sentidos en ello, hasta el punto en que las cavilaciones, preocupaciones, sentimientos de culpa, frustraciones, miedos u otras emociones incómodas pasen en segundo plano. Son actividades que si bien no producen el placer adictivo como las de diversión, genera cierta absorción: la suficiente para entrenar a la persona a ejercitar la atención y fortalecerla para hacer frente a todas esa distracciones que le impiden a una persona desconectar en el día a día. Tal vez sean las estrategias más difíciles de aplicar, por eso no son las más comunes: pero pueden resultar altamente efectivas.

 

De las cuatro estrategias, la más usada, según lo que he podido comprobar en mi actividad profesional, es la primera: tal vez por el escaso entrenamiento de las personas en aplicar las restantes que suelen resultar más dificultosas.

 

Sin embargo, esa estrategia es altamente desaconsejable porque, si bien presenta una atractivo en la inmediatez de la recompensa (muchas personas y entornos de trabajo consienten y premian este tipo de conductas) y la facilidad de aplicarse (no hay que hacer nada para aplicarla), frente a las otras, que requieren mayor reflexión y planeamiento, el efecto puede ser muy dañino a la postre, ya que convierte a la persona en “esclava” de un patrón de comportamiento evitativo que le llevará a una progresiva insatisfacción por no sentirse capaz de construir algo significativo.

 

Por esta razón mi recomendación es que, si puedes elegir, optes por cualquiera de las otras tres antes que la primera.

 

Y ahora te cedo la palabra: tras leer este artículo, ¿Qué estrategia has descubierto ser la principal para tu desconexión del trabajo?

 

¿Cuáles te han resultado más útiles y cuáles las más ineficaces?

 

¿A través de qué actividades cumples con ellas?

 

¿Qué estrategias usan las personas a tu alrededor?

 

¿Cuáles, les funcionan?

 

¿Por qué otras no les funcionan?

 

¿Cuáles son?

 

Ojalá me puedas escribir para contármelo. Me encantaría saberlo.

 

Roberto Crobu es Psicólogo de Trabajo y Psicólogo Clínico. 

 

https://www.linkedin.com/in/robertocrobu/

 

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