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MurciaEconomía arranca este domingo una serie de entrevistas con empresarios regionales, unos más conocidos que otros, dirigentes de pequeñas, medianas y grandes empresas. Su experiencia ayudará a comprender el tejido empresarial.
Cada semana será Ángela de la Llana la responsable de las entrevistas y Luis Bueno 'Kiko' se ocupará de su ilustración con imágenes en exclusiva.
Propietario de dos de los restaurantes más emblemáticos de la Región de Murcia: El Pincho de Castilla y Las Termas del Pincho, Diego Morales asegura que su única obsesión es “cuidar la materia prima”. De regentar la carnicería de sus padres pasó cocinar exquisitos platos de la gastronomía castellana, como el lechazo y el cochinillo. A su juicio, el principal problema del sector es la escasez de profesionales que se dediquen a la hostelería.
.- Usted es actualmente el propietario de dos de los restaurantes más emblemáticos de la Región de Murcia ¿Cuáles fueron sus comienzos?
- Empecé a trabajar a los 17 años en el negocio de unos familiares, Frigoríficos Morales, y desde entonces no he dejado la empresa familiar. Todos pertenecemos al sector de la alimentación, empezando por mi abuelo que era ganadero. Después empecé con mis padres en la carnicería. A los dos días de nacer ya estaba detrás del mostrador, ese negocio ha sido mi vida y ya son 38 años trabajando en el sector. Posteriormente, monté el restaurante el Pincho de Castilla y después las Termas del Pincho. En este intervalo de tiempo he abierto otros establecimientos de hostelería, como el Gran Café, la Raclette y la Cartuja.
- El restaurante el Pincho de Castilla lleva 25 años funcionado y sigue siendo un referente gastronómico en toda la Región de Murcia y fuera de ella ¿Cómo lo ha conseguido?
- Yo no invierto nada en publicidad ni en campañas en redes sociales. Mi éxito está en el boca a boca. Tengo claro que lo más importante es que los clientes se vayan satisfechos, que coman bien y que repitan y recomienden el local. Yo cuido mucho la materia prima, busco que sea de calidad. Creo que eso es lo que valoran mis clientes y de ahí el éxito de ambos locales.
- ¿Qué ofrece usted que no lo hagan otros?
- Mi carne es la mejor del mercado de la Región de Murcia, la compro en la zona de Aliste, en la provincia de Zamora, en pequeñas ganaderías que crían a los animales de forma natural. El lechazo es de Valladolid y tiene denominación origen. El cochinillo, otra de mis especialidades, es de la zona de Segovia y la vaca es gallega y de Alemania. Los pescados son los de temporada, yo voy todos los días al mercado y solo compro lo que voy a utilizar del día. Me gusta que sea un producto muy fresco.
- ¿Cuáles son sus platos estrella además de las carnes?
- Las carnes a la brasa, que las hacemos en un horno especial, es lo más demandado. También cocinamos arroces, ahora tenemos una paella elaborada con cangrejo azul que gusta mucho. También tienen mucho éxito los huevos fritos con langosta o con bogavante. Yo fui el primero que cocinó las gulas con huevos y ahora este plato está en muchos restaurantes de Cartagena.
- Por lo que veo no le llama la atención la cocina creativa
- Puedo hacer alguna pincelada, experimentar con algunos platos, pero me gusta la cocina tradicional, la de toda la vida, la que está fundamentada en las buenas materias primas. Por eso nos conocen y mi idea es mantener esa filosofía.
- ¿Cuál es el principal problema al que se enfrenta día a día?
- Sin duda la falta de personal para trabajar en la hostelería. Ese es un problema que estamos sufriendo todos los empresarios, no hay gente dispuesta a trabajar. Hace falta gente joven con ganas y para eso hay que empezar en las mismas familias a educar a los hijos en la idea del esfuerzo. Cuando uno entra en un trabajo hay que demostrar que se vale para ello y luego exigir.
- ¿Cómo ve el futuro de su empresa?
- Estoy tranquilo porque tengo a una dinastía detrás. Yo siempre he sido muy trabajador y responsable, abro y cierro mi negocio todos los días y siempre estoy en el restaurante. El futuro pasa por mi hijo Diego, que está muy preparado. Se ha formado en la escuela de restauración Hofmann, en el restaurante Zaldirán y con Martín Berasategui, y tiene muy buena mano para cocinar.
- ¿Se ha planteado abrir algún negocio de hostelería fuera de Cartagena?
- Me lo he planteado muchas veces, pero al final siempre he apostado por mi ciudad. Tanto a Las Termas como a El Pincho viene mucha gente de fuera, pero yo le pido a los cartageneros que salgan más, que no cenen solo por el centro, como suele ser costumbre. Yo me estoy planteando abrir algún local de copas por esta zona para revitalizarla y que la gente de más de 40 años tenga lugares para tomarse algo después de la cena.
- ¿Cuándo descansa a qué se dedica?
- Descanso poco, la verdad, soy una persona autodidacta que ha tenido la vida como formación. He tenido interés por aprender y por emprender y he puesto mucha ilusión y mucho esfuerzo en cada proyecto. Ahora trabajo bastante y no tengo tiempo para hacer deporte, que es lo que me gusta, para jugar al tenis y al pádel, por ejemplo. Las pocas horas libres de las que dispongo las invierto en el mar porque es algo que me encanta.
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