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Se acaba de jubilar, pero continúa yendo por las empresas y participa en los órganos de decisión del grupo José Díaz, del que es presiente. Pertenece, junto a parte de sus hermanos, a la tercera generación y aconseja a los jóvenes de la familia que continúen trabajando con valores como la honradez, la generosidad y la ética, unas cualidades aprendidas en el seno familiar y que para José Ángel Díaz son “la clave de éxito”.
- José Díaz es un comercio centenario en Cartagena, inaugurado en el año 1898, que ha permanecido con unos herederos al frente que han sabido no solo mantenerlo sino actualizarlo, pero conservando la tradición de las cosas bien hechas ¿Cómo ha evolucionado la empresa desde su nacimiento y como es actualmente?
- José Díaz es una empresa familiar educada en la cultura del esfuerzo y el trabajo, eso ha hecho que nos hallamos ido adaptando a todas las circunstancias y situaciones de nuestra historia de 125 años. Primero nuestro abuelo, José Diaz García, trabajador incansable, que junto con nuestra abuela Josefa Contreras crearon este negocio con mucho sacrificio. Nuestro padre, José Díaz Contreras, lo mantuvo y modernizó, en una época tan difícil y dura como fue la postguerra, con austeridad y mucha ilusión fue cambiando el comercio, incorporando artículos de regalo de más nivel, primeras marcas nacionales e internacionales. Abrió, junto a nosotros, nuestro actual establecimiento, Sevres, para diferenciarlo de producto para la hostelería y menaje. En el año 1989, debido al crecimiento de la empresa, nos instalamos en el Polígono Cabezo Beaza.
- Ustedes son un referente del comercio de decoración y menaje ¿qué hacen para mantener el prestigio día a día?
- No hacemos nada especial, poner en práctica la educación que nos dieron nuestros padres, respetando a todo el mundo, dándole especial importancia a la ética y la generosidad.
- ¿Cuál ha sido la situación más difícil a la que se han enfrentado y como ha salido adelante?
- Nuestro negocio es muy complicado por varias razones: mucho producto, muchas ventas grandes y pequeñas, mucho riesgo, instalaciones muy grandes, etc. Esto nos ha hecho mantenernos siempre en alerta, por lo que cuando han venido momentos difíciles, como la pandemia, nos fue más fácil desenvolvernos en esta situación tan adversa. Gracias a Dios pudimos resolverla, recurriendo a los medios que la administración puso al alcance de las empresas y, sobre todo, haciendo lo que hubo que hacer, trabajando lo que nos permitían las circunstancias. Mantuvimos la comunicación con nuestros clientes y proveedores, a los que ayudamos todo lo que pudimos. Tuvimos que planificar el futuro con los bancos, dando la cara, e incorporamos a los trabajadores lo antes posible. Creo que todo esto provocó que saliéramos reforzados de esta triste situación.
- Ustedes distribuyen las marcas de mayor prestigio en el sector de la hostelería y disponen de tiendas en el centro de la ciudad dedicadas al mobiliario y la decoración ¿con que recursos cuentan para ser uno de los referentes en el sector a nivel nacional?
- El principal recurso con el que cuenta una empresa es la información y el conocimiento. Desde hace muchos años vamos a todas las ferias nacionales y en los últimos treinta y cinco años a todas las ferias internacionales, como las de Milán, Paris, Frankfurt, que nos han hecho estar siempre al día.
- Ustedes han patentado la taza del asiático, ¿cómo nació esta idea que está tan relacionada con la ciudad?
- José Díaz siempre fue el distribuidor de la copa de asiático desde principios del siglo XX. Cuando cerró la fábrica de Santa Lucía de la Unión Vidriera, en los años 50, José Díaz fue a fabricarla a Barcelona a una empresa de vidrio templado que se llamaba “Comas Ribó”, resultando una copa muy fuerte en vidrio tensionado llamado Vidur y que estaba al alcance de cualquier empresa que la demandaba. Un día se rompió el molde y como era muy costoso, al único que realmente le interesaba era a nosotros, pagamos el molde y la fabricaban en exclusiva para nosotros y desde entonces la copa lleva grabado en el pie José Díaz Cartagena, incluida la de polipropileno reutilizable. Cuando cerraron todas las fábricas de vidrio, tuvimos que ir fabricar la copa a Portugal, allí nos ofrecieron la posibilidad de hacerla, para abaratarla, en un sistema que se denomina “gran producción”, esto nos permitió sacar a finales del año 2000 nuestra “Caja del café asiático”, que tanto éxito ha tenido, pues contiene las copas y todos los ingredientes para hacer un asiático, entonces fue cuando decidimos patentarla y protegerla con varias patentes, de forma, uso, grupaje, etc. que nos permitiera seguir promocionando nuestro querido café asiático.
- Ahora han sacado adelante Asiático Brand, una marca de moda masculina relacionada con el café ¿con qué filosofía nace?
- “Asiático Brand” atiende a una demanda dirigida principalmente a un mercado de gente joven y de mediana edad, en donde el asiático ha gustado mucho y tiene bastante popularidad, basado en tendencias de diseño y actualización de una bebida tan ancestral como el asiático y que entra en la filosofía de evolucionar de nuestra empresa.
- Ustedes forman parte de la COEC y tienen una presencia muy activa en la patronal cartagenera, ¿cómo ve el sector comercial de la ciudad? ¿no cree que el comercio del centro está pasando un mal momento con el cierre de locales y el traslado de muchas firmas a las grandes superficies?
- El pequeño comercio está pasándolo mal por varias razones, la principal el comercio on line y las tiendas de multiprecio. Esto se produce, esencialmente, porque no competimos con las mismas armas, sobre todo en el aspecto fiscal y normativo. Además, destacar el bloqueo que provoca el exceso de peatonalización, para el acceso de los clientes de una forma regular y a diario a los comercios.
- Usted forma parte, junto con sus hermanos, de la tercera generación de la empresa ¿cómo se organizan para llevar esa armonía familiar que les caracteriza?
- En su momento pusimos los medios para que esto fuera así. Principalmente influye el ambiente de armonía familiar que siempre hemos tenido y la educación recibida. Hemos creado una estructura social, dotando a la empresa de un protocolo familiar como referencia para el comportamiento de los miembros de la familia. Pero lo más importante es que los que estamos dentro damos el 100% cada día y los hermanos que no trabajan en la empresa respetan nuestras decisiones y nos dejan hacer.
- Usted es el presidente del grupo José Díaz y se acaba de jubilar ¿qué consejo les daría a las siguientes generaciones?
- Ellos ya lo saben, hay que trabajar con valores, honradez, generosidad y ética.
- ¿Qué hace ahora en su tiempo libre?
- Sigo yendo por las empresas, participo en los órganos de decisión y en mi tiempo libre intento disfrutar y cuidarme, voy al gimnasio, ando por las mañanas y juego al golf todo lo que puedo. Como abuelo que soy estoy muy pendiente de mis nietos, que me hacen muy feliz.
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“Un líder empresarial y familiar”
Sus cinco hermanos lo definen como “un líder empresarial y familiar”. El cabeza de familia que, pese a trabajar con ellos en la empresa, pasa gran parte de su tiempo libre con su familia de la que se ha convertido “en el padre que nos falta”. Los Díaz, como así se les conoce, son una piña que se entiende tanto en los negocios como en privado y quizá por ello mantienen a flote un negocio familiar que crece año a año, y ya son 125.
Es tan intenso su amor por la empresa que José Ángel Díaz, después de su caminata matinal, va a diario a las sedes del polígono y la calle del Carmen, para empaparse de la actividad diaria. Entregado en todo lo que hace, principalmente en sus nietos a los que adora, es “una persona que destaca por estar siempre dispuesta a ayudar a clientes, trabajadores, familiares y amigos”.
De una gran simpatía y cordialidad a José Ángel le gusta jugar al golf e ir al gimnasio para mantenerse en forma. Es un gran gourmet. Le gusta cocinar y disfrutar de la buena mesa con sus numerosos amigos, forjados a lo largo de los años en una ciudad, Cartagena, que nunca ha abandonado.
Muchos clientes forman hoy parte de sus incondicionales, entre ellos el cocinero más reconocido y reputado de la Región de Murcia, Pablo González Conejero, el chef de la Cabaña Buenavista que dispone de dos estrellas Michelín y tres Soles Repsol.


