La utilidad de las sociedades patrimoniales
Aunque pasen desapercibidas, las sociedades patrimoniales se vienen utilizando desde hace bastantes años, y hoy en día han vuelto a ganar protagonismo como consecuencia de las diferentes crisis económicas que hemos sufrido, la última muy reciente.
Si para alguien aún resulta desconocida, se pueden describir fácilmente como una sociedad mercantil, que al igual que cualquier otra empresa, se constituye en notaría, con un capital inicial, objeto social, domicilio, y debe estar compuesta al menos por un socio, con un órgano de administración.
En cuanto a su finalidad, se suelen constituir para la incorporación a la misma del patrimonio de una persona, o incluso de varias, normalmente del mismo núcleo familiar, pudiendo integrar tanto bienes inmuebles como muebles. Estos bienes pueden ser viviendas, fincas, oficinas, naves industriales…, pero también vehículos, dinero, e incluso acciones de otras empresas.
De este modo, la aportación de estos bienes puede ser para la simple protección de los mismos, teniendo por separado el patrimonio propio en caso de que se pudiera recaer en deudas en un futuro. Aunque también se utiliza la sociedad patrimonial para obtener beneficios de los bienes personales incorporados a la misma, a través de su comercialización, mediante venta o alquiler, entre otros.
En la actualidad, este tipo de sociedades se están utilizando también por grupos familiares o de inversores, como vehículos para realizar inversiones, por ejemplo en Start-Ups, y que reciben la denominación anglosajona de Family Offices.
Cabe destacar igualmente, que en caso de fallecimiento la existencia de una Sociedad Patrimonial favorece una sucesión ordenada de los bienes que forman parte de la misma, mediante la adquisición por los herederos de las participaciones de ésta.





















