
Según el informe Endeudamiento de las Comunidades Autónomas, que acaba de publicar BBVA Research, hasta 2007 la deuda autonómica permaneció en niveles moderados, con tasas de crecimiento interanual promedio del 7,3%. Ese año, la deuda de las autonomías era de 61.960 millones de euros, un 5,8% del PIB.
Sin embargo la crisis financiera que se desató en 2008 disparó la deuda de las comunidades autónomas. Entre 2008 y 2015, la deuda autonómica creció a un ritmo del 20% anual, hasta alcanzar el 25% del PIB. Entre 2015 y 2020 la deuda se estabilizó en torno al 24% del PIB, pero volvió a subir con la llegada de la covid. Así, a cierre de 2022, la deuda autonómica alcanzó máximos históricos, superando 316.800 millones de euros, un 23,9% del PIB.
En términos del PIB regional, la Comunidad Valenciana (44%), Castilla-La Mancha, Cataluña (33% ambas) y Región de Murcia (32%) son las cuatro comunidades más endeudadas. Al contrario, las comunidades con una ratio menor son Navarra, Canarias, País Vasco y Madrid, estas tres últimas con una deuda por debajo del 14% de su PIB regional.
Las cifras cambian cuando se mira el volumen de la deuda de cada comunidad sobre el total: Cataluña (26,6%), la Comunidad Valenciana (17,4%) y Andalucía (11,9%) concentran el 56% de la deuda autonómica. En términos de deuda per cápita, las comunidades más endeudadas (Cataluña y la Comunidad Valenciana) triplican el nivel de deuda de las menos endeudadas.
Los instrumentos utilizados por las comunidades autónomas para financiarse han evolucionado en función de las condiciones de los mercados. Entre 1995 y 2011, la emisión de valores fue ganando peso. En ese periodo, de media, la emisión de valores representaba un 47% del total de la financiación, frente al 53% de los préstamos. No obstante, el cierre de los mercados en 2012, provocado por la crisis financiera, y la entrada en vigor de mecanismos de liquidez, como el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), restó peso a estos instrumentos de financiación.
En cuanto a los costes de financiación, los mecanismos de liquidez han reducido el coste de la deuda autonómica. Aquellas comunidades que nunca han recurrido a la financiación del FLA, y que, por tanto, se financian directamente en mercado, registran un mayor tipo implícito de su deuda. Mientras que, en general, las comunidades con mayor nivel de deuda y mayor dependencia del FLA tienen un coste de la deuda reducido.





