Sube el IVA, baja el consumo
El pasado 1 de septiembre entró en vigor la última reforma tributaria en el IVA, la segunda en los dos últimos años, la cual nos aproxima al tipo medio de los países de la Unión Europea, hasta el punto de que en prácticamente 26 meses nuestro tipo general se ha visto incrementado en un 31,25%.
El contexto económico en el que nos encontramos inmersos ofrecía pocas dudas de la inminente subida del IVA, medida adoptada por la gran mayoría de los países miembros de la UE desde el inicio de la crisis. Así, los últimos datos ofrecidos por Eurostat ponían de manifiesto que España figuraba en la última posición de toda la UE-27 en la ratio de recaudación de IVA respecto al PIB. Esta baja presión fiscal efectiva del IVA español había alentado las recomendaciones de diversos organismos internacionales (entre otros, el Consejo de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) respecto a la adopción de reformas que permitieran el incremento de la recaudación por IVA.
Las principales novedades en el IVA hacen referencia por un lado al incremento de los tipos impositivos, y por otro a la reclasificación de determinados bienes y servicios que pasan a tributar a un tipo distinto al que venían haciéndolo con anterioridad.
En particular, el tipo general del IVA pasa del 18% al 21% y el tipo reducido del 8% al 10%, manteniéndose constante en el 4% el tipo superreducido que resulta de aplicación fundamentalmente a los alimentos básicos (pan, leche, huevos, frutas, verduras …), medicamentos, libros, revistas y periódicos. Respecto a los servicios que pasan a tributar a un tipo superior cabe destacar que pasaran del tipo reducido al general los servicios de peluquería, funerarios, entradas a teatros, circos, conciertos, parques de atracciones, zoológicos …, asimismo pasan a tributar por el tipo general la entrega de material escolar anteriormente sometida al tipo reducido del 4% excepto los libros de texto, álbumes, partituras, mapas y cuadernos de dibujo.
Con las referidas modificaciones el Gobierno prevé recaudar unos 9.500 millones anuales. No obstante, han sido varias las voces que han apuntado que dicho importe podría estar sobreestimado, en la medida que las referidas reformas tributarias en un contexto económico como el actual podrían contraer el consumo e incrementar la economía sumergida, dificultando la consecución de los objetivos previstos. Como antecedente, reseñar que en el anterior incremento de tipos impositivos el Gobierno tampoco vio cumplidos sus objetivos recaudatorios, tal y como le ha sucedido a nuestro vecino Portugal con sus últimas reformas.
Por si acaso, el ejecutivo ya trabaja en nuevas reformas impositivas de diversa índole, que podrían afectar, entre otros, a los impuestos especiales, impuestos medioambientales, impuestos sobre las transacciones financieras, el gravamen de las ganancias de capital especulativas…, las cuales habrá que seguir muy de cerca en los próximos meses.
El contexto económico en el que nos encontramos inmersos ofrecía pocas dudas de la inminente subida del IVA, medida adoptada por la gran mayoría de los países miembros de la UE desde el inicio de la crisis. Así, los últimos datos ofrecidos por Eurostat ponían de manifiesto que España figuraba en la última posición de toda la UE-27 en la ratio de recaudación de IVA respecto al PIB. Esta baja presión fiscal efectiva del IVA español había alentado las recomendaciones de diversos organismos internacionales (entre otros, el Consejo de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) respecto a la adopción de reformas que permitieran el incremento de la recaudación por IVA.
Las principales novedades en el IVA hacen referencia por un lado al incremento de los tipos impositivos, y por otro a la reclasificación de determinados bienes y servicios que pasan a tributar a un tipo distinto al que venían haciéndolo con anterioridad.
En particular, el tipo general del IVA pasa del 18% al 21% y el tipo reducido del 8% al 10%, manteniéndose constante en el 4% el tipo superreducido que resulta de aplicación fundamentalmente a los alimentos básicos (pan, leche, huevos, frutas, verduras …), medicamentos, libros, revistas y periódicos. Respecto a los servicios que pasan a tributar a un tipo superior cabe destacar que pasaran del tipo reducido al general los servicios de peluquería, funerarios, entradas a teatros, circos, conciertos, parques de atracciones, zoológicos …, asimismo pasan a tributar por el tipo general la entrega de material escolar anteriormente sometida al tipo reducido del 4% excepto los libros de texto, álbumes, partituras, mapas y cuadernos de dibujo.
Con las referidas modificaciones el Gobierno prevé recaudar unos 9.500 millones anuales. No obstante, han sido varias las voces que han apuntado que dicho importe podría estar sobreestimado, en la medida que las referidas reformas tributarias en un contexto económico como el actual podrían contraer el consumo e incrementar la economía sumergida, dificultando la consecución de los objetivos previstos. Como antecedente, reseñar que en el anterior incremento de tipos impositivos el Gobierno tampoco vio cumplidos sus objetivos recaudatorios, tal y como le ha sucedido a nuestro vecino Portugal con sus últimas reformas.
Por si acaso, el ejecutivo ya trabaja en nuevas reformas impositivas de diversa índole, que podrían afectar, entre otros, a los impuestos especiales, impuestos medioambientales, impuestos sobre las transacciones financieras, el gravamen de las ganancias de capital especulativas…, las cuales habrá que seguir muy de cerca en los próximos meses.





















