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Opinión |
Lunes, 01 de Octubre de 2012

Los límites de los Bancos Centrales

La debilidad de las Bolsas en la última semana del trimestre, con caídas del 6,3% en el Ibex 35, del 4,7% en el Eurostoxx 50, del 5% en el Cac, del 3,2% en el Dax, del 2,6% en el Nikkei, y algo menores en las plazas americanas (-1% el Dow y -1,3% el S&P) ha puesto de manifiesto no solo el carácter forzado de los niveles de vencimiento trimestral de los futuros y opciones, sino, sobre todo, los límites de los Bancos Centrales en su estrategia de provocar una subida sostenible de los mercados financieros como catalizador de una muy deseada recuperación de la actividad económica. Lo que las Bolsas nos han dicho de nuevo esta semana es que de poco sirven las inyecciones monetarias si no hay además medidas económicas de fondo.

En un contexto demasiado amable, en el que muchos pensaban en subidas hasta fin de año y en el que algunos incluso se habían apresurado a anunciar el final de la crisis del euro, gracias a la atrevida estrategia desplegada por el BCE en su reunión del pasado 6 de septiembre, y también el inicio de un relanzamiento de la economía americana gracias a la nueva fórmula mágica de la FED al vincular la compra de bonos con la creación de empleo, los recortes de la semana pasada nos recuerdan que la verdadera prueba del algodón de las Bolsas es la economía real y no los experimentos monetarios.

Revisando lo que ha pasado estos últimos días nos encontramos, en primer lugar, con las dudas suscitadas en la zona euro sobre la futura unión bancaria y sobre las implicaciones últimas del rescate bancario español. La manifestación conjunta de los ministros de finanzas alemán, holandés y finlandés recordando que la capitalizacióndirectade los Bancos por parte del futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad no se producirá hasta que haya una supervisión bancaria a escala europea, es algo que ya estaba en el acuerdo del pasado junio y que por tanto no debe sorprender.

Esa manifestación se hace para poner en duda la aplicación retroactiva al caso español de ese mecanismo de capitalización directa bancaria, lo cual no es sino una muestra más de que el proceso por el que se ha optado en la zona euro para salir de la crisis está sometido permanentemente a interferencias y condicionantes políticos y por ello está lleno de riesgos e incertidumbres, que pueden llegar en algún momento a provocar la ruptura. Por eso lo hemos calificado en algunas ocasiones como un proceso "turbio" y hemos señalado que se trata, incluso en el caso de éxito final, de un proceso largo y complicado, con muchos avances y retrocesos en el camino y muchas amenazas de ruptura.

En lo que a la actuación de la FED se refiere, varias voces, entre ellas la del profesor de Harvard Martin Feldstein y las de algunos miembros de la propia Reserva Federal, han recordado estos días que la estrategia de la FED es muy arriesgada y puede además ser inútil. Haber lanzado la agresiva QE3 vinculada al empleo con el S&P por encima de los 1.400 puntos y en plena precampaña electoral es algo tan extraño que puede tener justamente un efecto contrario al deseado y generar aun mayor desconfianza en los agentes económicos y a las empresas, que son los que crean empleo. Sobre todo si los dos grandes partidos no se ponen de acuerdo para evitar el llamado "precipicio fiscal" que se producirá en enero de 2013 si se congelan las rebajas de los incentivos fiscales y a la vez se recorta de forma drástica el gasto público.

Consideraciones tan sencillas como las anteriores han bastado para empezar a desinflar el pequeño globo creado por las seductoras palabras de Draghi (whatever it takes) y de Bernanke (until the labour market improve substantially) y para situar esas palabras en la cruda realidad de una economía sujeta al complicadísimo proceso de un desapalancamiento inevitablemente muy contractivo, y sujeta además en la zona euro a un espectacular choque asimétrico entre economías muy diversas a las que, sin un armazón político sólido, se las unió bajo el paraguas de una moneda común.

Al empezar octubre, además de conocer las actas de la FED, vamos a ver datos relevantes sobre la marcha de la economía real. En Estados Unidos tenemos el ISM de manufacturas (lunes), el ISM de servicios (miércoles) y el informe de empleo en septiembre de la economía norteamericana, el viernes. En la zona euro y en China también se publican los PMI definitivos, pero los datos preliminares ya anunciados han adelantado ya cifras débiles, por tanto ya está descontado un mal escenario.

En la zona euro, desafortunadamente España va a seguir centrando todas las miradas, con la reestructuración bancaria y con las dudas sobre la solicitud o no de un rescate global de nuestra economía. Pero también Grecia, Italia y Francia pueden dar sorpresas negativas.

En principio, en el corto plazo y tras las fuertes caídas de la semana pasada, es posible que las Bolsas se mantengan en el inicio de octubre, ya que como decíamos muchos de los datos negativos que puedan venir están descontados y en la zona euro todos desean ganar tiempo, aplazar los problemas y dar la sensación de que hay una hoja de ruta fiable y de que todo está bajo control, sea o no verdad.

Más allá del cortísimo plazo, la lectura que debemos hacer tras esta última semana es, a nuestro juicio, que el impulso benéfico de los Bancos Centrales, que ha sido el que de verdad ha movido a los mercados este verano, se ha agotado, y por tanto en los próximos meses de nuevo los inversores se habrán de enfrentar con un panorama económico no muy estimulante, sabiendo ya que la QE3, la OMT y las demás estrategias monetarias puestas en marcha estabilizan a corto plazo los mercados financieros, pero tienen límites muy claros a la hora de actuar en el largo plazo sobre la economía y por ello su impacto en los mercados es siempre transitorio.

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