De piedra y bronce. Un centenario para recordar nuestra historia
Cartagena se apremia a vivir los actos del Centenario de la inauguración del monumento a los Héroes de Cavite y Santiago de Cuba, sin duda el monumento más importante de la ciudad, el más conocido, visitado y fotografiado. Se ha diseñado un programa de diferentes actividades que van desde un acto institucional y militar, dos exposiciones, conferencias, la publicación de un libro y un concierto de la Unidad de Música del Tercio de Levante de Infantería de Marina. Actividades todas ellas enmarcadas todas ellas en esta celebración que nos tiene que servir para valorar y proteger nuestro patrimonio artístico e histórico.
No debemos olvidar lo que motiva estos actos. La significación del propio monumento, lo que representa, que no es como muchas personas siguen creyendo que es tan solo un monumento a los caídos en la guerra hispano-norteamericana de 1898 que llevó consigo la pérdida de los últimos territorios en ultramar. El monumento es mucho más. Son unas esculturas y un obelisco que simbolizan la obediencia, la lucha, el sacrificio y el valor. Valores que no deberían de desaparecer de nuestro vocabulario cotidiano. Esos valores que tuvieron los caídos y también los supervivientes que estuvieron presentes el día 9 de noviembre, de hace hoy un siglo en la inauguración. Su llegada a España después de la guerra del 98 se vio sumida en el olvido y el ostracismo por parte de las autoridades españolas. A modo de ejemplo el del Cabo Niebla que perdió un brazo en los combates. Este héroe, ese día acompañado del vicealmirante Antonio Eulate, subió a la tribuna donde se encontraban los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia para ser condecorado. Y el rey lloró junto al héroe. No podía entender las razones que llevaron al monarca a romper toda la etiqueta del acto, hasta que entiendes que ese cabo llevaba 25 años sin poder ingresar en el cuerpo de inválidos por esas injusticias que a veces se cometen. En el momento el monarca decretó su ingreso, previa consulta al Jefe del Directorio, Miguel Primo de Rivera. Por lo que entiendo que para esos supervivientes la erección del monumento supuso una reparación al olvido que habían sido sometidos. Por fin se les hacía justicia y se reparaban los daños que habían sufrido, sin ser ellos los culpables de llevarnos a la derrota.
Este conjunto de piedra y bronce que hoy podemos contemplar en Cartagena tuvo unos comienzos allá por el año 1919 cuando una Comisión formada en Madrid, pensó en erigir en una ciudad española un monumento que pusiera en valor la valentía de estos hombres que dieron la vida por su país. Desde un principio contaron con la inestimable colaboración del rey Alfonso XIII, que contribuyó tanto con su apoyo personal cómo con una importante cantidad económica. El proyecto contó además con una campaña de financiación en la que colaboraron particulares e instituciones de todo el país, así como a nivel internacional en varios países del continente americano y hasta de Filipinas. La decisión de la instalación del monumento fue tomada por la Comisión presidida por D. Rafael Altamira Crevea, que eligieron entre tres ciudades propuestas: Cádiz, Ferrol y Cartagena. La elección de Cartagena contó con la colaboración del que fuera alcalde, Manuel Zamora, el diputado José Maestre y de una manera muy importante el apoyo e implicación en el proyecto del presidente de la Junta de Obras del Puerto, Juan Antonio Gómez-Quiles. La noticia fue muy bien acogida por la ciudad y desde el principio contó con la colaboración del Ayuntamiento implicándose prácticamente todos las instituciones.
Reflejado en toda la prensa nacional e internacional el viaje que los monarcas D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia realizaron los días 8 y 9 de noviembre de 1923 para la inauguración del monumento, supuso para la ciudad de Cartagena uno de los acontecimientos más importantes de los celebrados en el primer tercio del siglo XX. Además de los monarcas, la inauguración contó con la presencia de las máximas autoridades del país encabezadas por el presidente del directorio, D. Miguel Primo de Rivera (primer gran acto público tras su golpe de estado en septiembre de ese mismo año), la plana mayor de las autoridades militares nacionales y de la ciudad, y representantes de varios países entre los que cabe destacar el embajador de los Estados Unidos, Alexander P. Moore y el agregado naval de la embajada, Frank Brooks-Upham.
Mas allá de las fechas de la inauguración, durante este siglo que está a punto de cumplir, el monumento ha recibido importantes homenajes por parte de Armadas extranjeras, justo un año después de inaugurarlo, 1924 hasta 1934. Alemanes (1924), Argentinos (1924, 1926, 1927), Estadounidenses (1924,1927, 1928), Italianos (1924), Británicos (1924), Portugueses (1927), Países Bajos (1930), Franceses (1933) y Finlandeses (1934) visitaron nuestra ciudad para tributar un homenaje frente al monumento a los caídos en Cavite y Santiago de Cuba, lo que lo convierte en un monumento excepcional. Además también ha recibido homenajes por parte nacional, tanto civiles como militares.
En 1998 con motivo de la conmemoración del centenario de los combates el Ayuntamiento promovió una serie de actos para recordar este acontecimiento en la Historia de España. Se invitó a sus Majestades los Reyes D. Juan Carlos de Borbón y Dª Sofía a presidir los actos de este Centenario. El 12 de noviembre, hace 25 años, tuvo lugar el acto de homenaje en la explanada del muelle Alfonso XII, frente al obelisco que preside la plaza de los Héroes de Cavite, donde su majestad, depositó una corona de flores en un sentido homenaje a los caídos. Y para realizar un paralelismo con la inauguración de 1923, se contó con la presencia del Embajador del los Estados Unidos, Edward L. Romero y representando al gobierno el ministro de Defensa Eduardo Serra.
En la conmemoración de este año, mantengamos viva la llama del espíritu que llevó a su instalación. Como se publicó en el New York Times el 11 de noviembre de 1923 “El valor y la firmeza de aquellos héroes bien merecieron el monumento que a su memoria se erige en Cartagena”.





















