Manifiesto Pedo
Mi adorada Piña y servidora, escribimos camino de Madrid, donde mañana vamos a realizar una 'performancia' llamada 'Manifiesto Pedo', valorada en 4.100 euros.
Todo comenzó cuando mi Piña, que es muy del Atleti, fue advertida por servidora de que, a pesar de que nuestro equipo rojiblanco está que se sale, no debemos realizar manifestaciones ni siquiera de alegría, porque eso ahora está muy feo, desordena la ciudad, produce colapso y lo que es peor nos quita el reconocimiento de Mariano.
Dicho lo cual, Piña, abandonó la sandía y comenzó una dieta consistente en comer a cascoporro legumbres, coliflor, zanahorias, brócoli, repollo, y, naturalmente, coles de Bruselas. Lo que sea con tal de generar flatulencias.
Con todo esto en la tripa, como les decía, vamos camino de Madrid, con la intención de pasearnos por la colchonera Neptuno, mi Piña, soltando pedos por doquier y, servidora, inhalándolos para digerirlos en el cerebro y posteriormente poder explicar su significado conceptual y artístico, que intuyo irá en la línea de “este peo huele a peo y ya no nos dejan ni el pataleo” y demás florituras del estilo.
Sabemos que será del agrado de Mariano porque, tras sus últimas declaraciones, hemos podido observar que el gas producido por las filtraciones del rescate lo pone de un humor envidiable. Y esperamos que él mismo, de su bolsillo, nos pague los 4.100 euros que vale la performancia, pues con ellos pretendemos saldar el embargo que pesa sobre la consejería de Cultura de Murcia, que siempre ha demostrado una gran sensibilidad por estas manifestaciones artísticas tan transgresoras y modernas.
Un puro para Mariano
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Todo comenzó cuando mi Piña, que es muy del Atleti, fue advertida por servidora de que, a pesar de que nuestro equipo rojiblanco está que se sale, no debemos realizar manifestaciones ni siquiera de alegría, porque eso ahora está muy feo, desordena la ciudad, produce colapso y lo que es peor nos quita el reconocimiento de Mariano.
Dicho lo cual, Piña, abandonó la sandía y comenzó una dieta consistente en comer a cascoporro legumbres, coliflor, zanahorias, brócoli, repollo, y, naturalmente, coles de Bruselas. Lo que sea con tal de generar flatulencias.
Con todo esto en la tripa, como les decía, vamos camino de Madrid, con la intención de pasearnos por la colchonera Neptuno, mi Piña, soltando pedos por doquier y, servidora, inhalándolos para digerirlos en el cerebro y posteriormente poder explicar su significado conceptual y artístico, que intuyo irá en la línea de “este peo huele a peo y ya no nos dejan ni el pataleo” y demás florituras del estilo.
Sabemos que será del agrado de Mariano porque, tras sus últimas declaraciones, hemos podido observar que el gas producido por las filtraciones del rescate lo pone de un humor envidiable. Y esperamos que él mismo, de su bolsillo, nos pague los 4.100 euros que vale la performancia, pues con ellos pretendemos saldar el embargo que pesa sobre la consejería de Cultura de Murcia, que siempre ha demostrado una gran sensibilidad por estas manifestaciones artísticas tan transgresoras y modernas.
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