Hay historias que te hacen temblar. Una voluntaria, María contaba, avergonzada, que “el otro día se tuvo que dar la vuelta en el comedor social, pero no por la vergüenza que os estáis imaginando. Un amigo, que siempre había tenido sus necesidades cubiertas, acudió a por comida al comedor social, y esto es porque de un día para otro se vio sin nada que echarse a la boca, ni para él ni para su familia”. María no quería que esa persona le viera mientras esperaba en la cola y se sintiera incómodo.
El presidente de la Fundación Santa Teresa, Alonso Gómez, informó que “ha crecido considerablemente el número de personas que solicitan comida en Santa Teresa. Casi un 30%. Una situación que preveíamos”.
En este sentido, recordó que “y es que esta crisis económica y social dura mucho. Son muchas las personas que sufren carencias y cada vez más las aportaciones, como nos cuentan, son menores. De hecho, la Fundación Santa Teresa tiene que hacerse cargo económicamente, en muchos casos, de repartir productos de primera necesidad. Cuestión impensable hace unos años”.
“Supongo que nadie desea que a ninguna persona le falte un plato de comida caliente. Pero es que la cruda realidad es que la crisis ha golpeado con dureza a la sociedad española”, añadió Gómez.
Eso sí, agradeció las ayudas de las instituciones como el Ayuntamiento de Cartagena en concreto la concejalía de Servicios Sociales y la Comunidad Autónoma sin las cuales sería imposible ayudar a tantísima gente.
Por último, apuntó que “si antes las personas sin hogar, en riesgo de exclusión social, con enfermedad mental, o inmigrantes que acudían eran unos pocos, ahora son cientos. Pero hay muchos programas y proyectos de Santa Teresa en los que se puede colaborar, faltan manos y falta tiempo, no solo dinero. Os animo a conocer personalmente el excelente trabajo que hace la Fundación de la Hospitalidad Santa Teresa”.









