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ENTREVISTA EXCLUSIVA AL PRESIDENTE DE LA SALA IV DEL TRIBUNAL SUPREMO

D. Antonio Vicente Sempere Navarro: "La renovación del CGPJ nos ha afectado de manera dramática"

El presidente de la sala IV del Tribunal Supremo abordó este jueves en Cartagena diversas cuestiones sobre la jurisprudencia y atendió en exclusiva a MurciaEconomía

José Cabezos / Antonio Sánchez Viernes, 26 de Enero de 2024 Tiempo de lectura:

 

Este jueves, Cartagena tuvo el honor de recibir al presidente de la Sala IV del Tribunal Supremo, D. Antonio Vicente Sempere Navarro. El magistrado compartió sus conocimientos en una ponencia sobre la 'jurisprudencia relevante de la Sala IV del Tribunal Supremo del año 2023' en el centro universitario ISEN, como parte del ciclo de conferencias anuales organizado por la asociación 'Cartago Laboris'.

 

El colectivo proporciona un espacio de encuentro para profesionales dedicados o interesados en el derecho laboral. Su objetivo es explorar la doctrina jurisprudencial de los diferentes tribunales de lo social y servir como lugar para compartir dudas, experiencias e inquietudes relacionadas con el derecho laboral.

 

Nacido en Elche en 1955, es magistrado del Tribunal Supremo desde 2014 y asumió la presidencia de la Sala Cuarta el 18 de julio de 2023. Con una destacada carrera académica, Sempere, quien atiende en exclusiva a MurciaEconomia, ha sido catedrático de Derecho del Trabajo en varias universidades, abogado laboralista, autor de numerosas monografías y artículos técnicos, codirector de revistas especializadas y vicepresidente de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.

 

 P: ¿Cómo se siente al ocupar roles tan diversos en su carrera, desde magistrado hasta abogado laboralista y catedrático?

 

 R: Es como si a un padre le pides que elija a uno de sus hijos y diga… me quedo con todos… ¿no? Cuando estás en este último cargo dices este, pero cuando recuerdas el primero dices el otro. Así que en esa pregunta no sabría cómo contestar, me he encontrado muy cómodo en cualquiera de los oficios.

 

 - El teletrabajo ha venido para quedarse tras la pandemia. ¿Tiene ya la jurisprudencia totalmente elaborada una legislación en ese aspecto?

 

- Bueno, las normas nunca están cerradas porque la realidad siempre va pidiendo que se aborden nuevos problemas. Tenemos ya abordada una ley de trabajo a distancia. Los convenios colectivos, que son muy importantes, ya han tomado cartas en el asunto, y algunas sentencias de interés las hemos dictado, explicando qué sucede con el abono de los gastos, qué sucede cuando hay una caída de tensión o de internet, o cuando la empresa pretende que el tiempo de ir al aseo se descuente del tiempo de trabajo. A día de hoy, entre la regulación legal española, que copió lo de las normas europeas, los convenios colectivos, la ley y algunas sentencias, yo creo que hay suficiente regulación. La pandemia trajo un porcentaje de teletrabajo muy importante y hoy en día se ha reducido. Curiosamente, las empresas en la medida que pueden huyen del teletrabajo, porque la ley del teletrabajo dice: “Mire yo regulo a aquellas personas que trabajan a partir de un porcentaje de su jornada y muchas de esas empresas están diciendo: “Aquí mixto” para no aplicar las reglas del trabajo a distancia. En definitiva, yo creo que la regulación jurídica no es un problema y que ya está cerrada.

 

 - ¿Cómo ha afectado la falta de renovación del CGPJ a la sala?

 

-  Nos ha afectado de manera dramática, porque a día de hoy de las trece plazas, que ya son pocas para el volumen de asuntos que entran, tenemos la mitad vacantes, seis de trece. Estamos haciendo un esfuerzo al borde de la extenuación para intentar que los tiempos de respuesta no sean excesivos, pero ese esfuerzo no se puede mantener indefinidamente. Nuestro presidente lo manifiesta todos los años cuando se abre el curso judicial, y yo creo que cualquier calificativo que se utilice da una idea exacta de lo que pasa. Los asuntos cada vez son más, la plantilla está al 50%, y el retraso, pese a los esfuerzos, es muy importante.

 

 - Como catedrático de derecho del trabajo, ¿qué le depara al campo del derecho laboral en los próximos años?

 

-  Como siempre, en permanente cambio y polémica cuando no se pactan las innovaciones y en permanente duda de si las normas ayudan o distorsionan a la economía. Aquí hay escuelas de pensamiento y siempre es lo mismo, a cada reforma, quienes no la han suscrito o la aplauden o la critican. Creo que las mejores normas son las que se aplican, que  pervivan un tiempo y que tengan un rodaje. Los cambios en el Boletín Oficial del Estado necesitan sedimentarse, dar tranquilidad, y desde ese punto de vista pues hay que combinar los cambios en aquello que se queda viejo con la adaptación. Las normas pueden ser viejas, pero hay que adaptarlas. De futuro para esta legislatura ya se han expuesto los cambios principales, pero estoy seguro de que habrá muchos más, no solo acerca de la jornada e indemnización o adaptación del subsidio por desempleo, sino que además necesitamos cambios en materia de negociación colectiva, distribución y flexibilidad, y necesitamos cambios en materia de adaptación de 'Seguridad Social'. Si no se adaptan las normas se quedan viejas. Somos un país muy latino y nos gusta que todo esté escrito y confiamos poco en los tribunales. El otro método sería tener pocas normas y que se vaya adaptando vía interpretación, pero aquí nos gusta tener muchas normas y que haya poca interpretación, nos movemos sobre este terreno. El laboralismo está acostumbrado y creo que estamos en una nueva etapa, especialmente revolucionaria.

 

-  A lo largo del tiempo hemos observado cambios en la legislación laboral. ¿Cómo cree que ha evolucionado el derecho de los trabajadores?

 

-  La tendencia histórica vista desde lejos es progresiva y favorable. Es verdad que en tiempos de crisis en ocasiones parece que se paraliza o se da un paso atrás. Yo creo que no, yo creo que lo que se hace es modernizar y el desafío es el mismo que al final del siglo XX, combinar la flexibilidad de la empresa con el derecho de los trabajadores, la productividad y con buenas condiciones, aademás de tener costes soportables con prestaciones razonables. Visto en perspectiva estamos en el primer mundo y aunque tenemos que seguir aspirando a mejorar el recorrido es enorme. La mayor asignatura pendiente, incluida en esta comunidad, es que las normas se cumplan, es decir, que no haya economía sumergida, que las personas que trabajan cumplan con sus obligaciones, que los empleadores cumplan con las suyas... y así sucesivamente.

 

-  ¿Cuáles han sido los mayores desafíos a los que se ha enfrentado?

 

- Para mí, todos los desafíos son igual de importantes. La cosa es que alguno sea mediático, gestación subrogada, temas de conciliación… pero para cada persona que llega a los tribunales, en especial al Supremo, cualquier caso es el principal. Yo lo que aseguro es que nunca he visto ningún caso como pequeño o menos interesante, y creo que ese es el mayor sentir autoritario de quienes estamos en la judicatura.

 

 - ¿Cómo le gustaría que se le recordase por su trabajo?

 

 - Como una persona cercana y trabajadora, no necesito más.

 

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