La Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) liderará el proyecto europeo SPRINT (Sustainable Plant Protection Transition) con el objetivo de reducir los impactos adversos del uso de fitosanitarios en el medio ambiente y la salud humana, promoviendo así una transición verde en la agricultura. Más de 30 investigadores, técnicos de empresas de fitosanitarios, y profesionales del sector agrícola, debatieron sobre las estrategias clave para disminuir el uso de plaguicidas.
El consenso general apunta hacia la necesidad de más investigación aplicada, un marco regulatorio único y un respaldo económico para alcanzar una transición sostenible en la protección de las plantas.
Los expertos destacaron que el cambio hacia la reducción de estos químicos debe ser gradual, guiado por la demanda del sector y respaldado por un acuerdo entre todas las partes involucradas. Josefina Contreras y Francisco Alcón, investigadores responsables del proyecto, subrayaron que la especificidad de cada caso y cultivo, junto con el apoyo de todas las partes, incluyendo las administraciones públicas, desempeñan un papel crucial en este proceso. Además, enfatizaron que los costos no deben recaer exclusivamente sobre los agricultores.
Durante el taller, se presentaron los hallazgos del proyecto, destacando el control biológico del pimiento como un caso de éxito en la reducción del uso de plaguicidas. Los participantes analizaron alternativas para superar las barreras que impiden la reducción de plaguicidas en los cultivos de la Región de Murcia y aportaron soluciones para cumplir con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
En el marco del proyecto SPRINT, un consorcio internacional de institutos de investigación y universidades de 11 países europeos, junto con colaboradores en Argentina y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), está desarrollando herramientas de evaluación de riesgos para la salud global. El objetivo es evaluar el impacto de los plaguicidas en la salud humana, así como sus efectos adversos en las plantas, los animales y los ecosistemas. Además, se busca identificar vías y barreras para la transición hacia el abandono del uso de plaguicidas, desarrollando políticas y recomendaciones alineadas con la Agenda 2030.








