BBVA Research ha revisado al alza su previsión de crecimiento para el PIB de España en 2024 del 1,5% al 2,1%. Este avance obedece, entre otros factores, al descenso observado de los precios del petróleo, del gas y de la electricidad, y su impacto sobre la inflación y la corrección subsiguiente de los tipos de interés.
“Además, la política fiscal está siendo algo más expansiva de lo esperado, al tiempo que la ejecución de los fondos NGEU alcanza una velocidad de crucero”, señala el Servicio de Estudios de BBVA en su informe Situación España del mes de marzo.
Para 2025 ha rebajado su previsión de crecimiento del PIB del 2,5% al 2% debido al previsible impacto del ajuste en las cuentas públicas exigido por Bruselas y a una mayor debilidad prevista de la economía de la eurozona.
La información en tiempo real apunta a que el consumo continúa creciendo, tanto el privado (0,5%, trimestral en el primer trimestre de 2024) como el de las Administraciones Públicas (0,2%). Las exportaciones de bienes y servicios también muestran un comportamiento mejor del que se esperaba, sobre todo en un contexto de estancamiento de la actividad económica en algunos de los principales socios comerciales. Asimismo, la producción industrial parece recuperarse, impulsada por la desaparición de cuellos de botella en el sector automotriz, la reducción en el coste de la energía y el transporte, además del punto de inflexión en la oferta del sector agroalimentario.
Los economistas de BBVA Research destacan la recuperación de las exportaciones de servicios que se ha producido desde el año 2021, tanto de los turísticos como, sobre todo, del resto. “A esto ha ayudado el cambio en los hábitos de consumo de las familias a partir de la pandemia, que han incrementado el peso de los servicios en su gasto”, apuntan los economistas. “Esto parece una tendencia compartida en las economías desarrolladas y explica, en parte, que el gasto con tarjeta realizado por los extranjeros en España adelante que el consumo de no residentes continuaría avanzando de manera importante en el inicio de año (+5,6% trimestral en el primer trimestre de 2024).
La inflación retrocede
El informe pone de relieve la caída que se ha producido en el coste de la energía, que, de consolidarse, supondrá mejoras en la competitividad, sobre todo de la industria electrointensiva y de las empresas exportadoras. A pesar de las tensiones geopolíticas, el precio del petróleo ha descendido respecto a los niveles observados a finales de septiembre. Por otro lado, los inventarios de gas se mantienen elevados, gracias a la falta de dinamismo de la economía europea, a una climatología favorable y a los rendimientos de las inversiones hechas en años anteriores. En total, se estima que estos cambios podrían añadir hasta 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2024.
En este contexto, la inflación retrocede y podría alcanzar el 3,1% en 2024 (casi medio punto por debajo de lo previsto en noviembre) y el 2,3% en 2025. Así, el Banco Central Europeo (BCE) comenzará a reducir el tipo de interés de política monetaria en junio, seis meses antes de lo previsto en noviembre. Al descenso de la inflación, que también se observa en el resto de la eurozona, se ha ido añadiendo cierta preocupación por el comportamiento de la actividad en el continente. La previsión para final de año apunta a que el BCE podría empezar el proceso de reducción de la tasa de política monetaria en el segundo trimestre del año, y llevarla al 3,75% hacia finales de 2024, completando una disminución de 75 puntos básicos en total.





