Las cosechas de trufa negra recolectadas desde 2018 en una finca experimental en Caravaca de la Cruz han revelado que la introducción de este cultivo alternativo es viable y rentable en las comarcas del Altiplano y del Noroeste. La consejera de Agricultura, Sara Rubira, resaltó estos resultados positivos durante su visita al Centro de Demostración Agraria de Las Nogueras de Arriba, situado en el municipio caravaqueño.
Rubira subrayó que el propósito de introducir la truficultura en las zonas altas de la Región, caracterizadas por una climatología extrema, es ofrecer opciones de cultivo alternativas mediante la investigación y transferencia tecnológica, buscando dinamizar la economía rural, fomentar el turismo gastronómico y contribuir a la fijación de la población en estas áreas.
La consejera enfatizó que la trufa negra es un producto de alta calidad y demanda gastronómica, muy apreciado en el mercado. Al no requerir tratamientos fitosanitarios ni abonado, es compatible con los cultivos ecológicos, siendo respetuoso con el medio ambiente.
Rubira detalló que las parcelas experimentales de la Comunidad están produciendo alrededor de 40 kilogramos por hectárea, confirmando que este cultivo se adapta a las características del suelo, vegetación y climatología de las zonas altas del Altiplano y Noroeste. Además, destaca por sus buenas sinergias para el agroturismo en la Región.