Los problemas de la hoja de ruta
Cuatro años después de la quiebra de Lehman y cinco años después de la irrupción en escena de las ya casi olvidadas "subprime", el mundo en general y la zona euro en particular tienen una hoja de ruta para tratar de salir de esta compleja crisis. Pero esa hoja de ruta tiene problemas. El primer problema es que es que no todos la aceptan, y esto es así, y este es el segundo problema, porque la ruta propuesta no es del todo agradable.
Los ingredientes "duros" de esa hoja de ruta consisten en eliminar el exceso de deuda acumulada, en reformar y capitalizar el sistema bancario y los mercados de capitales, en reformar y reducir la dimensión de un sector público hipertrofiado, y en revisar de forma profunda un modelo de bienestar adulterado por los abusos y fraudes a los que ha llevado su aplicación práctica.
Para endulzar y hacer posible ese traumático camino, los Bancos Centrales han mostrado con hechos su compromiso de inyectar grandes cantidades de liquidez al sistema, a través de operaciones sucesivas conocidas en el caso de la FED americana como quantitative easing (QE) y en el caso del BCE con diversos nombres (SMP, LTRO, OMT...). El compromiso de los Bancos Centrales ha adquirido un grado máximo en septiembre, al hablar el BCE de compras "ilimitadas" de bonos periféricos y la FED de inyecciones de liquidez hasta que el empleo mejore "sustancialmente".
Pero esa generosidad de los Bancos Centrales tiene un problema, y es que lo fácil es quedarse con la segunda parte de la hoja de ruta (que los Bancos Centrales inyecten liquidez) ignorando los elementos "duros" que son, precisamente, los más necesarios. El problema es que entonces la hoja de ruta no funciona.
Y este es, a nuestro modo de ver, el momento en el que nos encontramos al empezar este trimestre final de 2012.
Si miramos lo que ha sucedido en las Bolsas desde los mínimos de marzo de 2009, vemos que algunas han más que doblado. El S&P ha pasado de su mínimo en 666 puntos a su valor actual de 1.450 puntos y en la zona euro el Dax ha pasado de los 3.500 puntos a los más de 7.000 actuales. Es verdad que algunas Bolsas como nuestro Ibex 35 o el Shanghai Composite se han comportado peor, pero en general los mercados han dado grandes alegrías a quienes invirtieron en el mínimo.
La pregunta es: ¿ha mejorado en igual medida la economía? La respuesta es que la sombra de una deuda excesiva, y en algunos casos impagable, aun sigue ahí y que la actividad económica global no termina de coger velocidad de crucero, porque los agentes económicos no acaban de ver un horizonte despejado.
Así abordamos el último trimestre de 2012. Esta primera semana de octubre hemos visto como las Bolsas europeas han celebrado los buenos datos de la economía norteamericana más que las propias Bolsas americanas. El viernes fue un buen ejemplo. El buen dato de empleo americano en septiembre llevó a las plazas europeas a cerrar subiendo más de un punto y medio porcentual. Sin embargo en el caso de las plazas americanas solo el Dow Jones logró una subida simbólica de un 0,2% en la sesión, cerrando el S&P y el Nasdaq con ligeras caídas.
En el conjunto de la semana el Eurostoxx 50, el Cac y el Ibex 35 subieron más de un 3%, la Bolsa italiana más de un 5% y el Dax un 2,5%, mientras el Nikkei se ha quedado plano y el Dow y el S&P solo han subido el 1,3% y el 1,5% respectivamente. No deja de ser curioso este comportamiento ya que los datos conocidos de la zona euro muestran una economía estancada.
Seguimos pensando que el impulso de los Bancos Centrales está ya prácticamente agotado y que por tanto los nuevos factores de alza habrán de venir de los resultados empresariales o de los buenos datos económicos. Esta semana empieza la publicación de resultados con las americanas Chevron, Alcoa (martes), Google, JP Morgan y Wells Fargo (viernes) dando sus cifras trimestrales. Habrá también noticias en la zona euro donde se reúnen los Ministros de Finanzas para preparar la cumbre del próximo 18 y 19 de octubre.
Salvo sorpresas en forma de una petición anticipada de rescate por parte de España, que no parece probable, o salvo beneficios empresariales que realmente sorprendan al alza, no vemos catalizadores que hagan subir a las Bolsas esta segunda semana de octubre más allá de los niveles actuales, que en el caso de las plazas americanas, son niveles máximos de los últimos cuatro años.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta
Los ingredientes "duros" de esa hoja de ruta consisten en eliminar el exceso de deuda acumulada, en reformar y capitalizar el sistema bancario y los mercados de capitales, en reformar y reducir la dimensión de un sector público hipertrofiado, y en revisar de forma profunda un modelo de bienestar adulterado por los abusos y fraudes a los que ha llevado su aplicación práctica.
Para endulzar y hacer posible ese traumático camino, los Bancos Centrales han mostrado con hechos su compromiso de inyectar grandes cantidades de liquidez al sistema, a través de operaciones sucesivas conocidas en el caso de la FED americana como quantitative easing (QE) y en el caso del BCE con diversos nombres (SMP, LTRO, OMT...). El compromiso de los Bancos Centrales ha adquirido un grado máximo en septiembre, al hablar el BCE de compras "ilimitadas" de bonos periféricos y la FED de inyecciones de liquidez hasta que el empleo mejore "sustancialmente".
Pero esa generosidad de los Bancos Centrales tiene un problema, y es que lo fácil es quedarse con la segunda parte de la hoja de ruta (que los Bancos Centrales inyecten liquidez) ignorando los elementos "duros" que son, precisamente, los más necesarios. El problema es que entonces la hoja de ruta no funciona.
Y este es, a nuestro modo de ver, el momento en el que nos encontramos al empezar este trimestre final de 2012.
Si miramos lo que ha sucedido en las Bolsas desde los mínimos de marzo de 2009, vemos que algunas han más que doblado. El S&P ha pasado de su mínimo en 666 puntos a su valor actual de 1.450 puntos y en la zona euro el Dax ha pasado de los 3.500 puntos a los más de 7.000 actuales. Es verdad que algunas Bolsas como nuestro Ibex 35 o el Shanghai Composite se han comportado peor, pero en general los mercados han dado grandes alegrías a quienes invirtieron en el mínimo.
La pregunta es: ¿ha mejorado en igual medida la economía? La respuesta es que la sombra de una deuda excesiva, y en algunos casos impagable, aun sigue ahí y que la actividad económica global no termina de coger velocidad de crucero, porque los agentes económicos no acaban de ver un horizonte despejado.
Así abordamos el último trimestre de 2012. Esta primera semana de octubre hemos visto como las Bolsas europeas han celebrado los buenos datos de la economía norteamericana más que las propias Bolsas americanas. El viernes fue un buen ejemplo. El buen dato de empleo americano en septiembre llevó a las plazas europeas a cerrar subiendo más de un punto y medio porcentual. Sin embargo en el caso de las plazas americanas solo el Dow Jones logró una subida simbólica de un 0,2% en la sesión, cerrando el S&P y el Nasdaq con ligeras caídas.
En el conjunto de la semana el Eurostoxx 50, el Cac y el Ibex 35 subieron más de un 3%, la Bolsa italiana más de un 5% y el Dax un 2,5%, mientras el Nikkei se ha quedado plano y el Dow y el S&P solo han subido el 1,3% y el 1,5% respectivamente. No deja de ser curioso este comportamiento ya que los datos conocidos de la zona euro muestran una economía estancada.
Seguimos pensando que el impulso de los Bancos Centrales está ya prácticamente agotado y que por tanto los nuevos factores de alza habrán de venir de los resultados empresariales o de los buenos datos económicos. Esta semana empieza la publicación de resultados con las americanas Chevron, Alcoa (martes), Google, JP Morgan y Wells Fargo (viernes) dando sus cifras trimestrales. Habrá también noticias en la zona euro donde se reúnen los Ministros de Finanzas para preparar la cumbre del próximo 18 y 19 de octubre.
Salvo sorpresas en forma de una petición anticipada de rescate por parte de España, que no parece probable, o salvo beneficios empresariales que realmente sorprendan al alza, no vemos catalizadores que hagan subir a las Bolsas esta segunda semana de octubre más allá de los niveles actuales, que en el caso de las plazas americanas, son niveles máximos de los últimos cuatro años.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta





















