La Feria de Minerales y Fósiles de La Unión está recibiendo una gran acogida en su 26ª edición, donde miles de personas están asistiendo al Antiguo Mercado Público para poder disfrutar de las actividades y talleres que ofrece el evento. Este Viernes Santo, los visitantes podrán seguir disfrutando de estas, como la exposición para su venta de minerales, fósiles y meteoritos de primera calidad provenientes de todas las partes del mundo o la exposición de una reproducción de esqueleto a tamaño real de dinosaurios, concretamente de un Herrerasaurus y un Velociraptor. Durante este día, la feria estará abierta a partir de las 11:30, debido a unas labores de mantenimiento.
En estos días de festividad, se homenajeó al minero Juan José Santisteban, quien trabajó en las minas El Tranvía, La Belleza, La Rosa y El Buen Consejo en diferentes labores, entre las que se incluyó estar en las entrañas de la tierra, rindiendo tributo a los mineros que trabajaron a los mineros que trabajaron durante tanto tiempo en las minas. Carlos Bernabé, presidente de FAEPU, hizo un semblante de la vida del homenajeado, destacando sus logros y su dedicación a la industria minera.
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Nacido en el seno de una familia humilde de ocho hijos, su infancia estuvo moldeada por las duras condiciones de la vida en las minas. Su padre trabajó como minero, quien a los treinta años de edad le diagnosticaron el tercer grado de la silicosis (enfermedad mortal del minero), dejándole 1.000 pesetas de retiro para mantener a toda la familia, con lo cual, Santisteban sintió el peso de la responsabilidad familiar, trabajando a una muy temprana edad.
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"En un principio me fui al campo, donde por ser un niño me explotaron, pues me daban poco sueldo, poca comida y tenía que dormir en un pajar. Ya con once años me fui a darle al palanqín en la mina y de ahí pasé a la mina El Tranvía, en la que estuve en la molienda, descargando material a la cinta y también estuve en el rumbo, otro modo de molienda", explicaba. El retiro llegó a los cincuenta años, cuando la pilicosis, otra enfermedad relacionada con la exposición a las condiciones insalubres de las minas, lo dejó sin fuerzas para continuar. Sin embargo, la responsabilidad hacia su familia nunca menguó, y encontró en la construcción una nueva oportunidad de subsistencia.
A pesar de los desafíos que ha enfrentado, el minero se considera afortunado. La salud, aunque afectada, le ha permitido disfrutar de lo que más valora: su familia. Con cuatro hijos, ocho nietos y ocho bisnietos, encuentra en ellos la fuerza y la alegría que lo impulsan a seguir adelante.


