Repsol da un paso adelante en la descarbonización del transporte en la Península Ibérica con la puesta en marcha de su primera planta de combustibles renovables en Cartagena.
Con una inversión de 250 millones de euros, esta planta se convierte en la única en España y Portugal dedicada exclusivamente a este tipo de producción a escala industrial.
La infraestructura tiene una capacidad de producción anual de 250.000 toneladas de combustibles renovables, obtenidos a partir de residuos como el aceite de cocina usado, pudiendo ser utilizados en una amplia gama de vehículos, desde aviones y barcos hasta automóviles y autobuses.
Esta nueva base no solo impulsará la economía local cartagenera, generando 1.000 empleos en las diferentes fases de construcción y puesta en marcha, sino que también contribuye significativamente a la reducción de las emisiones de CO2, estimando que evitará la emisión de 900.000 toneladas durante el año, lo que representa una reducción del 90% en comparación con los combustibles fósiles.
Antonio Mestre, director del complejo industrial de Cartagena, destaca la importancia de esta planta para la región y para Repsol en su conjunto. Según Mestre, esta iniciativa "revoluciona el transporte y el sector industrial" al ofrecer una alternativa real para la movilidad sostenible.
El compromiso de Repsol con la descarbonización no se detiene en la ciudad portuaria. La compañía tiene como objetivo alcanzar una capacidad total de producción de combustibles renovables de hasta 2,7 millones de toneladas para 2030, liderando así el mercado en la península ibérica. Además, tiene planes para replicar este modelo en otras regiones de España y para desarrollar combustibles sintéticos o e-fuels a partir de hidrógeno renovable y CO2 capturado.








