
Con la instalación de las últimas cuatro boyas oceanográficas en el Mar Menor, se ha culminado la implementación de un sistema integral de monitorización y seguimiento del agua de la laguna. Sumadas con las primeras cuatro instaladas en una fase anterior, conforman una red vital para recabar datos cruciales sobre las condiciones del ecosistema marino.
Durante una visita de inspección para verificar el despliegue de una de las últimas bozas, el consejero de Medio Ambiente y Mar Menor, Juan María Vázquez, destacó la importancia de estos dispositivos. Según sus declaraciones, estas boyas, equipadas con avanzados sensores, "realizan mediciones continuas de conductividad, temperatura, oxígeno disuelto y clorofila a distintas profundidades, enviando los datos de manera inalámbrica y remota".
Los datos son remitidos al gemelo digital, una plataforma que emplea algoritmos y tecnología de inteligencia artificial para prever con precisión los niveles de oxígeno y clorofila hasta con una semana de antelación. Esto no solo permite una evaluación constante de las medidas implementadas para proteger el ecosistema, sino que también facilita la anticipación de soluciones en caso de crisis ambientales.
"Este avance en tecnología y conocimiento nos brinda una herramienta poderosa para la gestión ambiental", aseguró Vázquez. "Con un aumento en las tomas de muestras y la integración de sensores de última generación, así como el uso de inteligencia artificial para análisis predictivos, estamos en una posición óptima para proteger y preservar el Mar Menor".
Además de las operativas en el agua, se dispone de otras cuatro en reserva para reemplazar a las sumergidas durante labores de mantenimiento, siendo desarrolladas por científicos de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), mostrando la colaboración entre instituciones académicas y gubernamentales en la búsqueda de soluciones innovadoras para la protección ambiental.
Para garantizar la continuidad y eficacia del sistema, el Imida ha invertido 190.000 euros en la fabricación y mantenimiento de estos equipos durante dos años de funcionamiento.

