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La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) celebra el acuerdo alcanzado en el diálogo social en materia de pensiones, que representa un avance en la protección social para las personas trabajadoras. Sin embargo, urge abordar la equiparación de derechos entre los trabajadores y trabajadoras autónomas y los asalariados. María José Landaburu, secretaria general de UATAE, destacó que “cualquier mejora en la protección social del colectivo ha de ser bien recibida, aunque se echa en falta un mayor impulso en la igualdad de derechos del colectivo respecto al trabajo asalariado”.
Aunque el acuerdo introduce mejoras como nuevos incentivos para la jubilación demorada y la mejora de la jubilación activa sin necesidad de contratar asalariados, persiste la asignatura pendiente de lograr una verdadera equiparación de derechos en materia de pensiones. UATAE considera necesario que los trabajadores y trabajadoras autónomas tengan acceso a la jubilación parcial con contrato de relevo. Landaburu afirmó que este acceso no solo es un derecho que debe ser garantizado por justicia social, sino que también es fundamental para fomentar el relevo generacional y mantener comercios y actividades cruciales para la cohesión social.
La organización también reivindica avanzar en la integración de las lagunas de cotización. Mientras que en el trabajo asalariado estas lagunas abarcan toda la vida laboral sin prácticamente requisitos, en el caso de los autónomos, su aplicación es prácticamente imposible y su impacto en las pensiones es mínimo, dado que está limitado a 6 meses y vinculado al cobro de la prestación por cese de actividad.
Respecto al procedimiento para el reconocimiento de ocupaciones con especial penosidad o peligrosidad, UATAE considera necesario que el nuevo texto normativo permita que el proceso sea iniciado por una sola entidad representativa del trabajo autónomo. Esto, según UATAE, dinamizaría y haría efectivo este mecanismo de protección social.
UATAE espera que el ministerio tenga en cuenta estas cuestiones y que implemente políticas públicas en materia de jubilación que reflejen adecuadamente las necesidades del trabajo autónomo. También enfatiza la importancia de avanzar hacia una cotización por ingresos reales, clave para la suficiencia de las pensiones futuras, y de mejorar la prestación por cese de actividad. Landaburu concluye con un llamado a la colaboración constructiva para garantizar un desarrollo sostenible y digno del sector, con una protección social acorde a la realidad actual del trabajo autónomo.





