
La inversión de dinero se ha convertido ya en algo tremendamente común en la sociedad. Las crisis económicas vividas, muchas veces acompañadas de inflación descontrolada; la aparición de numerosas oportunidades en el mercado para llevar a cabo esta aportación económica; y el mayor conocimiento de las personas sobre el mundo macroeconómico, son algunos de los factores que han provocado esta situación.
A día de hoy, existen muchas y variadas opciones para realizar inversiones. Todas están ganando un protagonismo importante y siendo cada vez más reclamadas por las personas interesadas en este tipo de procesos. Un ejemplo claro son las ETF, que responde a las siglas de Exchange-Traded Funds, lo que sería en castellano 'Fondos cotizados en Bolsa'.
Sin embargo, pese a su auge, muchas personas guardan aún dudas de qué son y, sobre todo, cómo se opera con ellas. Este artículo ha sido redactado con la colaboración de www.degiro.es, empresa que actúa de bróker en línea ofreciendo servicios de inversión a clientes individuales y profesionales. El objetivo es responder a las dudas más frecuentes sobre este producto.
¿Qué son las ETF?
Se trata de una especie de fondo de inversión que cotiza en bolsa, de forma similar a las acciones. Su particularidad es que, dentro de ellos, se pueden encontrar diferentes tipos de activos, como serían las propias acciones, bonos o materias primas. Cada ETF es distinta, por lo que nos podemos encontrar algunas que únicamente estén formadas por un tipo de activo, o centradas en algún sector de la economía.
Como se comentaba anteriormente, son elementos que están presentes en la bolsa de valores, por lo que se pueden comprar y vender en tiempo real. Esto los diferencia claramente de los fondos de inversión, cuyas operaciones están restringidas al final de cada jornada bursátil.
¿Cómo funcionan?
Una vez que son creadas, normalmente siempre bajo la responsabilidad de entidades autorizadas como grandes instituciones financieras, se busca su entrada en bolsa. Su introducción en este mercado es en forma de participaciones, que los inversores pueden ir adquiriendo.
Normalmente, suelen estar diseñadas para seguir un índice específico del mercado. El objetivo es tener el mismo rendimiento que este, realizando las mismas operaciones en cuanto a la compra de activos y el volumen de estos.
En lo referente a los beneficios para los inversores, normalmente se reparten de forma trimestral, siempre que existan. Aun así, también hay la posibilidad de llevar a cabo una reinversión de esos dividendos.
Ventajas y desventajas de las ETF
Las ETF presentan diversas ventajas. En primer término, al contar con activos tan diferentes, permiten a los inversores estar posicionados en muchos puntos del mercado con un único producto. También está el hecho de que sus comisiones de gestión suelen ser bastante más bajas que las de los fondos de inversión convencionales.
Además, su presencia en el mercado bursátil resulta muy beneficiosa en términos de transparencia, ya que el valor de sus participaciones es divulgado en tiempo real. Esto también permite comprar y vender en cualquier momento sin ninguna limitación.
Sin embargo, también hay desventajas que deben tenerse en cuenta. Como cualquier producto financiero, los ETF conllevan riesgos. La diversificación no garantiza la protección frente a las pérdidas y, como siguen un índice concreto, pueden verse afectados por la volatilidad de ese mercado en particular.
Además, aunque las comisiones de gestión son bajas, pueden existir otros costos asociados, como las comisiones de corretaje, que pueden reducir los rendimientos. También es esencial tener en cuenta que los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.
La información de este artículo no está escrita con fines de asesoramiento, ni pretende recomendar ninguna inversión. Ten en cuenta que los hechos pueden haber cambiado desde que se escribió originalmente el artículo. Invertir conlleva riesgos (por ejemplo, volatilidad de los precios, divisa o liquidez). Puedes perder los fondos invertidos. Ten en cuenta tus conocimientos y experiencia a la hora de tomar decisiones de inversión. Los resultados pasados no son un indicador fiable de los resultados en el futuro. Los mercados son volátiles y pueden fluctuar significativamente en función de acontecimientos económicos, políticos, normativos o de otro tipo.











