ODA A LAS LETRAS
Hace escasos meses fallecía a los 82 años el poeta cartagenero José María Álvarez dejando tras de sí una ingente obra libre, apasionada, correcta y luminosa.
Los artistas tienen una inagotable fuente de sabiduría que exploran constantemente para que el resto de los mortales podamos escribir sobre ellos y decir lo que yo estoy diciendo ahora mismo.
¡Mamá quiero ser artista! El problema es que no todos pueden serlo. Hace poco escribí un libro de poesía titulado Poemas y Poemenos y que me ha publicado con tremenda valentía la editorial madrileña El Desván de la Memoria. Agradecida y emocionada… pero ahora tengo en mi haber el desasosiego de pensar que soy muy pequeña en un mundo muy grande. ¿Y qué esperabas? Pues nada. He recibido mucho más de lo que merezco, eso sí, feliz de la vida de haber podido cumplir uno de mis sueños, que era escribir un libro. Ahora solo me queda plantar un árbol, pero me temo que la jardinería no es lo mío; no soy capaz ni de cuidar de un cactus.
El mundo de las letras es complejo pero terriblemente adictivo. Me gusta charlar con escritores y lectores para intercambiar con ellos impresiones y así saber qué clase de adrenalina suscita en nosotros la lectura. Sumergirnos en un mundo nuevo, imaginar, sentir, pensar… son solo algunos de los efectos secundarios de los libros.
Particularmente me gusta la poesía, creo que no se le termina de dar el lugar que le corresponde. ¿Alguna vez han pensado que la poesía reescribe el mundo de una manera única?
Los poetas son capaces de verter sus sentimientos en un papel y nos los regalan sin ningún pundonor. Nos abren su corazón y su mente de una forma solidaria, única y extraordinaria. Lo hacen para que lloremos o riamos. Solo caben dos posturas bucales, pues la de la indiferencia prefiero obviarla. No concibo un ser tan inerte capaz de leer a Federico García Lorca y quedarse impasible.
Las letras son una musa emergente y constante. Dicen que el mundo es matemático; yo lo veo como un punto y seguido. Soy negada para la aritmética, el álgebra y esas cosas denominadas algoritmos y ecuaciones… con saber devolver el cambio en el supermercado me conformo, pero no me quitéis los libros de mi biblioteca. El papel escrito vale oro. Las letras son un refugio de oro. Leer es una vitamina de oro. Me falta la oda, sí, ya que he escrito que soy poeta, que no poetisa, no puedo terminar este artículo sin un poema lírico en el que haga una reflexión.
Sin ellas ni Homero, ni Petrarca, ni Cervantes
hubieran existido. Mal fario para un mundo distraído.
Nos ayudan a existir, a vivir lo soñado,
al menos en ellas todo viene rodado.
Amor, amor, ¡qué vacía me has dejado!
Huecos en huesos rotos, hocicos que saben a pescado.
Con letras escribo cualquier cosa,
Sin ellas enmudece mi sueño y mi legado.
¿Veis qué fácil es hacerlo?
Oda en un minuto y eterna en el mundo.






















