El ocio del trabajo
Desde hace escasamente unas semanas soy la nueva presidenta de la federación que aglutina Junior Empresas en la Región de Murcia (FEJERM), es por ello que me animo a continuar con la columna que comenzó nuestro compañero Ismael Novo, en lo que denominamos como el Rincón de las Junior Empresas.
Somos muchos las personas que acostumbramos pensar cada día en qué emoción nos marca a cada instante. Por un lado las hay negativas, en aumento, lamentablemente; pero las hay también positivas.
Me gustaría centrarme en emociones positivas… ¿Buscar la felicidad en casa o en el trabajo? Los sociólogos se empeñan en diferenciar el tiempo laboral del de ocio, y no seré yo quien los corrija, evidentemente, pero… ¿qué sucede con aquellos que abandonan cada día su puesto de trabajo y llenan su cabeza de proyectos y preocupaciones para que les acompañe tanto a la cena, como al paseo matinal con el perro o al cine? O los que deciden pasar su “tiempo de ocio” redactando manuales, correos o cualquier adelanto en la tarea laboral del día siguiente…
El emprendedor, al igual que el que siente una vocación profesional, no puede evitar lanzarse a la búsqueda de nuevos proyectos y planes pese a, en ocasiones, no contar con los conocimientos necesarios para llevarlos a cabo, pues el atrevido emprendedor actúa al igual que un imán es atraído a los metales u otros imanes.
Tengo muchas preguntas al respecto, ¿solo lo padecen los emprendedores o hay más? ¿Es una “enfermedad” o se trata de una forma de ser?, ¿Es una imposición o un placer? Ya que si es una imposición estaremos arriesgando nuestra integridad y la mayor parte de nuestro tiempo, ya que a un emprendedor lo mueve la ilusión e inquietud, de no ser así puedo arriesgarme a decir que nuestra empresa puede estar abocada al desahucio de los mercados. En cambio, si es un placer podemos afirmar que venderemos nuestra alma a Angela Merkel por contar con este don, al menos, servidora se ofrece.
En resumidas cuentas, destacaré la importancia de hacer de la vocación un sueño y del ocio un trabajo, ahora mismo me parece estar escuchándoos decir lo difícil que es lo que propongo, pero claro, es lo que tenemos los soñadores, y eso... no debo perderlo.
Me gustaría cerrar esta aportación citando a H.Heine:
“Aquellos que toman el juego como un simple juego y el trabajo con excesiva seriedad no han comprendido mucho ni de lo uno ni de lo otro”.
Somos muchos las personas que acostumbramos pensar cada día en qué emoción nos marca a cada instante. Por un lado las hay negativas, en aumento, lamentablemente; pero las hay también positivas.
Me gustaría centrarme en emociones positivas… ¿Buscar la felicidad en casa o en el trabajo? Los sociólogos se empeñan en diferenciar el tiempo laboral del de ocio, y no seré yo quien los corrija, evidentemente, pero… ¿qué sucede con aquellos que abandonan cada día su puesto de trabajo y llenan su cabeza de proyectos y preocupaciones para que les acompañe tanto a la cena, como al paseo matinal con el perro o al cine? O los que deciden pasar su “tiempo de ocio” redactando manuales, correos o cualquier adelanto en la tarea laboral del día siguiente…
El emprendedor, al igual que el que siente una vocación profesional, no puede evitar lanzarse a la búsqueda de nuevos proyectos y planes pese a, en ocasiones, no contar con los conocimientos necesarios para llevarlos a cabo, pues el atrevido emprendedor actúa al igual que un imán es atraído a los metales u otros imanes.
Tengo muchas preguntas al respecto, ¿solo lo padecen los emprendedores o hay más? ¿Es una “enfermedad” o se trata de una forma de ser?, ¿Es una imposición o un placer? Ya que si es una imposición estaremos arriesgando nuestra integridad y la mayor parte de nuestro tiempo, ya que a un emprendedor lo mueve la ilusión e inquietud, de no ser así puedo arriesgarme a decir que nuestra empresa puede estar abocada al desahucio de los mercados. En cambio, si es un placer podemos afirmar que venderemos nuestra alma a Angela Merkel por contar con este don, al menos, servidora se ofrece.
En resumidas cuentas, destacaré la importancia de hacer de la vocación un sueño y del ocio un trabajo, ahora mismo me parece estar escuchándoos decir lo difícil que es lo que propongo, pero claro, es lo que tenemos los soñadores, y eso... no debo perderlo.
Me gustaría cerrar esta aportación citando a H.Heine:
“Aquellos que toman el juego como un simple juego y el trabajo con excesiva seriedad no han comprendido mucho ni de lo uno ni de lo otro”.





















