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Repsol ha reportado un beneficio neto de 1.792 millones de euros en los primeros nueve meses del año, un 35,7% menos en comparación con el mismo periodo de 2023, marcado principalmente por la caída de precios en hidrocarburos y menores márgenes de refino. Sin embargo, la compañía continúa firme en su estrategia de retribución a sus accionistas, anunciando un dividendo en efectivo de 0,475 euros por acción para enero de 2025.
En cuanto a su resultado neto ajustado, que refleja la evolución de sus principales negocios, este alcanzó los 2.684 millones de euros, un 29,7% menos frente al año anterior. A pesar de ello, la empresa ha amortizado acciones propias, elevando su participación en el mercado y planea mantener un rango de distribución del 25% al 35% del flujo de caja operativo según su Plan Estratégico 2024-2027.
Por otro lado, la deuda neta del grupo ha crecido hasta los 5.532 millones de euros, principalmente debido a las inversiones y a los programas de recompra de acciones, así como al segundo pago del gravamen temporal sobre energéticas en España. Aun así, mantienen una sólida liquidez de 9.528 millones de euros, permitiéndole afrontar sus compromisos a corto plazo con solvencia.









