EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO
Publicamos, a partir de hoy todos los martes, una columna de opinión en “Murcia Economía” que hemos llamado “La Ventana”. Una privilegiada atalaya, fruto de mi imaginación, que se ubica en uno de los preciosos edificios modernistas que, Víctor Beltri, diseñó y construyó para nuestra amada ciudad y que convirtió a Cartagena en una indiscutible joya del “modernismo” en España. Pero desde mi particular “mirador” no veo únicamente la calle Mayor, Puertas de Murcia, la calle del Carmen o Santa Florentina. Ni mucho menos. Desde este lugar veo desde Cabo de Palos a Yecla o de Puerto Lumbreras a La Manga del Mar Menor. Veo toda nuestra Comunidad Autónoma y mi objetivo es contárselo a usted semana tras semana, desconocido lector, para comentarles la actualidad.
Y este fin de semana, una vez más, veo al “pueblo ayudando al pueblo”. Miles de personas salieron a las calles de Murcia en una marcha solidaria por Valencia. No había récords que batir, ni copas, medallas o reconocimientos. El pueblo, sin distinciones de condición social, pagó su dorsal solidario y una camiseta de participante y salió a la calle en una agradable mañana de domingo, último del mes de noviembre, que se asemejaba más a la primavera dado lo bonancible del tiempo. Aquí lo único que importaba era participar, paseando en la marcha por la ciudad, y contribuir con su dinero a reparar los terribles daños que ha sufrido la comunidad valenciana. Siempre se ha dicho que “muchas goticas de cera hacen un cirio pascual” y eso es lo que hicieron miles de personas en la ciudad de Murcia el pasado domingo: aportar muchas gotas de cera.
Del mismo modo, la Conferencia Episcopal, pasó comunicación a todas las diócesis de España para que ese domingo también la colecta de todas las misas que se celebraron, desde la ermita más pequeña a la catedral más grande, y durante todo el día fuera destinada a Cáritas de Valencia y Albacete para ayudar a los damnificados de la terrible DANA sufrida en gran parte del levante español aquel trágico martes 29 de octubre del presente año.
El pueblo salvando y ayudando al pueblo. Mientras, los políticos, a la gresca y con él “y tu más”. Luego nos extrañamos y nos llevamos las manos a la cabeza cuando el CEMOP en sus últimos barómetros nos dice qué los políticos son el principal problema para esta sociedad y que la desafección es absoluta. A lo que yo añado que también es muy peligrosa pues, ese descrédito o desapego, conduce al votante hacia “populismos” extremistas que solo conducen a aumentar la crispación social con discursos que distan mucho de una democracia consolidada como la nuestra. Ejemplo claro lo tenemos en el llamado “fenómeno Alvise”.
En el caso de la DANA y Valencia todos lo hicieron mal. Y no salvo a nadie. Mazón ya es un cadáver político, no hace falta ser pitoniso para adivinarlo, y más pronto o más tarde saldrá de la presidencia. Argumentará motivos personales, estado de salud o que los nervios le han pasado factura pero de una u otra forma se irá. Es una pesada carga en la mochila de Feijoo y no puede presentarse el líder de los populares a ninguna elección, ni siquiera a la presidente de su escalera, llevando ese peso a sus espaldas. Y Mazón ya lo sabe.
De Sánchez nadie espere que vaya a irse o presentar su dimisión. Este señor cada día se ve más fuerte y aunque los apoyos qué lo sostienen den bandazos no corre peligro alguno pues, a los partidos que lo mantienen en la Moncloa, les conviene sostenerlo ya qué gracias a los apoyos esos grupos consiguen todo lo qué quieren. Y es justo por otro lado pues como dice el refrán castellano “El qué algo quiere, algo le cuesta”. Sánchez se ha instalado en la “autarquía”, régimen político qué sé basa en la autosuficiencia, y de ahí no lo mueve nadie. Ni siquiera Víctor Aldama con sus explosivas declaraciones ante el juez qué han puesto, de nuevo, al Partido Socialista en el punto de mira de la más que probable corrupción. ¿Se acuerda usted, desconocido lector, del caso Bárcenas? Pues la historia se repite ahora en el PSOE. Ya nadie recuerda que cuando el onubense vio que su mujer iba a entrar en prisión empezó a “cantar y contar” y los cimientos de Génova sé tambalearon saliendo en tromba todo el partido socialista atacando a los populares. Ahora es Aldama el que se ve perdido y pacta con el fiscal para cantar como Pavarotti. Los socialistas utilizan la misma salida “ese señor del qué usted me habla y que no conozco” y en el colmo de este esperpento, propio de Valle Inclán, lo han bautizado como el pequeño Nicolas dos. Agárrame la mosca por el rabo.
Y mientras todo esto pasa y los socialistas incluso pactan en Europa con la extrema derecha, qué pronto han olvidado sus discursos de odio contra Meloni y los suyos, para sentar en la vicepresidencia del parlamento continental a Rivera, doña Teresa, qué todavía no sabemos dónde estuvo durante la DANA, siendo la responsable del Estado. El pueblo valenciano sigue luchando con el barro hasta las cejas y desde Finisterre a Gibraltar y de Mallorca a Canarias, los ciudadanos, salen a las calles hacen colectas, recogen alimentos, agua, ropa de abrigo o incluso muebles para ayudar y salvar de la ruina a quienes lo necesitan. O como ha sido, y está siendo el caso, día si y día también llegan a las tierras valencianas devastadas miles de personas para limpiar barro, casas y enseres en un clarísimo ejemplo de solidaridad de toda España.
Mientras los señores políticos siguen a la gresca entre ellos y a lo suyo.
Ya lo decía don Quijote a Sancho Panza: “Confía en el tiempo, amigo Sancho, que suele dar dulces salidas a las más amargas dificultades”.
Desde La Ventana, en la que me encuentro, veo una vez más que es “el pueblo es el que salva al pueblo”.
Alberto Castillo Baños






















