
Un conocido restaurante de Cartagena, que ha preferido mantenerse en el anonimato, ha sido objetivo de un sofisticado intento de estafa conocido como "La Estafa del CEO", una modalidad que combina el uso de inteligencia artificial para clonar voces y el acceso a sistemas de videovigilancia para manipular a las víctimas.
El proceso comenzó semanas antes del suceso, cuando el gerente del local empezó a recibir llamadas misteriosas, en las que nadie respondía al otro lado de la línea. Sin saberlo, esas llamadas se utilizaban para capturar y clonar su voz mediante inteligencia artificial. Paralelamente, los estafadores lograron acceder a las cámaras de seguridad del restaurante, lo que les permitió monitorear al personal y el entorno en tiempo real.
Tras preparar meticulosamente el engaño, los delincuentes esperaron a un día en el que el gerente no estuviera presente en el establecimiento. Entonces, utilizando la voz clonada, llamaron al local y contactaron con una empleada. Para ganar credibilidad, y al tener acceso a las cámaras, los estafadores describieron detalles específicos del lugar. Según ha trascendido, llegaron a decirle: “Coge un papel, el que está al lado de los cubiertos, sí, justo ahí”.
En la conversación, la falsa voz del gerente solicitó a la trabajadora que realizara una transferencia a una cuenta bancaria. Sin embargo, la empleada comenzó a sospechar, ya que algunos aspectos no coincidían con la habitual dinámica de trabajo. Fue entonces cuando los estafadores pasaron de la manipulación a las amenazas, buscando forzarla a completar la operación.
Finalmente, la empleada no cedió y el intento de estafa fue frustrado. Los hechos han sido denunciados a la policía, que alertó al gerente de que este tipo de engaños corresponden a una estrategia conocida como el "Fraude del CEO", cada vez más frecuente debido al uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la vigilancia remota.
La policía ha recordado la importancia de extremar las medidas de seguridad, tanto en sistemas de comunicación como en accesos digitales, y recomienda desconfiar de solicitudes inusuales, incluso si parecen provenir de fuentes conocidas. Este caso pone de relieve la sofisticación de los ciberdelincuentes y la necesidad de estar siempre alerta frente a nuevas amenazas tecnológicas.



