El COLEGIO MARAVILLA
No todo el mundo tiene la suerte de estudiar en un lugar que es una auténtica obra de arte. He de decirles que yo sí la tuve.
Pasar todos los días por semejante fachada icónica del modernismo, jugar en un jardín que se hizo más pequeño para poder convertir el palacete en el colegio de la Hermanas Carmelitas, cruzar día sí y día también por el extraordinario patio árabe o mudéjar y saber que cada una de sus piedras fueron colocadas bajo la atenta mirada de uno de los arquitectos municipales más importantes de finales del siglo XIX, me refiero a Víctor Beltrí, sigue siendo para mí una experiencia vital muy gratificante.
Y es que el “Tío Lobo” tuvo mucho que ver en todo lo que les cuento. En 1908 una rica familia, Los Zapata, encargaron la construcción de una villa para su hijo Miguel Zapata, que se casaría con doña Concepción de Echevarría y Carvajal, marquesa de Villalva de los Llanos.
El “Tío Lobo” fue uno de los mayores empresarios y persona de gran relevancia en la sociedad de finales del XIX y principios del XX, llegando a ser alcalde de La Unión.
Y de este engranaje patrimonial surgió la llamada Casa Zapata, situada hoy en la Plaza de España, un edificio inspirado por el gótico catalán de Gaudí y que aúna naturaleza y arquitectura a la perfección.
Los Zapata deseaban que su marquesado impregnara de glamour la ciudad trimilenaria, aunque desgraciadamente disfrutaron mucho menos de lo esperado de tan magna residencia, pues él moriría en 1912 y ella en 1915. Se convertiría en el colegio de la congregación Hermanas Carmelitas en 1942.
De la Casa Zapata destaca el pórtico sobre columnas y la torre almenada con remates de influencia vienesa en el muro. Al entrar, un hermoso patio de planta cuadrada nos traslada al estilo nazarí con su yesería mudéjar y sus azulejos polícromos. La luminosidad de esta estancia proviene de su cúpula de hierro y cristal que ofrece un juego de colores de belleza inigualable.
En 2017 se reclamó que la Casa Zapata fuese un inmueble catalogado en el Plan Especial de Ordenación y Protección del Conjunto Histórico con grado 1 y por su gran interés cultural y turístico, en la actualidad, a pesar de ser un centro educativo, se permiten visitas guidas con previa solicitud a la dirección del colegio.
No puedo olvidarme para terminar este artículo, de ellas, de las Hermanas Carmelitas, un grupo de monjas que bajo las premisas de la gran Santa Joaquina de Vedruna, cuidaron y vivieron en este palacete durante años, mimando al detalle cada rincón y trasladándonos a todas las chicas que estudiamos allí, el gusto por la arquitectura sofisticada y elegante, el placer de pisar suelo impregnado de rancio abolengo, el tocar la balaustrada de madera maciza de las escaleras de mármol que suben a los pisos superiores de la torre, cantar villancicos en el patio árabe, cuya acústica curiosamente es impresionante, respetar el patrimonio que nos acogía y en definitiva, estudiar en un entorno privilegiado.
¿Sirvió para aprobarlo todo? En un alarde de sinceridad, no. Pero y lo bien que lo pasamos…





















