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El sector español de frutas y hortalizas frescas finaliza 2024 con un crecimiento importante en la exportación, que alcanzará los 18.000 millones de euros, un 6% más que el año anterior, según estimaciones de FEPEX. Este incremento viene acompañado de una subida del 8% en volumen hasta superar los 12 millones de toneladas. Sin embargo, la creciente preocupación por la falta de recursos hídricos y fitosanitarios ensombrece este balance positivo.
Por otro lado, las importaciones también han tenido un fuerte crecimiento. Entre enero y octubre, las entradas de aumentaron un 6,5% en volumen, totalizando 3,6 millones de toneladas, mientras que el valor de estas compras prácticamente se duplicó, con un alza del 12%, alcanzando los 4.087 millones de euros.
Según la federación, este año ha estado marcado por desafíos estructurales que están afectando a la producción hortofrutícola. La escasez de agua, la falta de trabajadores y el incremento de los costes laborales —que pueden representar hasta un 45% de los gastos en ciertos cultivos—, junto con la carencia de fitosanitarios eficaces, están limitando la capacidad del sector para mantener niveles adecuados de producción.
Por otro lado, han valorado positivamente el repliegue de la Comisión Europea respecto al Reglamento de uso sostenible de fitosanitarios, presentado en 2022 y retirado este año, y espera que la nueva Comisión presente un texto normativo que tenga en cuenta las condiciones productivas de la UE. Actualmente, los agricultores europeos enfrentan una mayor presión legislativa en comparación con los países terceros, lo que reduce su competitividad frente a exportadores como Marruecos o países de Mercosur.
En paralelo, FEPEX ha señalado la necesidad de adoptar medidas que aseguren la competitividad de los productores comunitarios, como la reducción de la carga burocrática y la aplicación de normativas más equilibradas en acuerdos comerciales con países terceros. Entre las prioridades, destaca la reciprocidad en los ámbitos fitosanitario y medioambiental, así como la revitalización de la preferencia comunitaria mediante la introducción de salvaguardias para proteger los mercados europeos de posibles perturbaciones graves por importaciones masivas.


