Recuperamos una zarzuela: Un verano en Cartagena
![[Img #106337]](https://murciaeconomia.com/upload/images/01_2025/3744_3-elogio-de-la-musica-tecnica-mixta-sobre-tabla.jpg)
Elogio de la música, técnica mixta sobre tabla. López de Alarcón
Las chicas de Cartagena son bonitas como soles y tienen unos ojillos que roban los corazones.
Cuadro segundo, escena sexta.
Elogio de la música: una pintura de Joaquina López Alarcón nos acerca una vez más al mundo de la música, y esta vez para recuperar un libreto y una partitura dormidos durante 150 años en un cajón: los de la zarzuela Un verano en Cartagena.
La música ha escrito desde siempre páginas gloriosas de nuestra historia, especialmente en la etapa Modernista, cuando la ciudad se encontraba en población y en potencia entre las más relevantes de España, siendo modelo de cultura, de renovación pedagógica y también de composición musical. Durante el periodo 1874-1936 Cartagena conoció una gran actividad gracias a sus bandas militares, el nacimiento de la de Pozo Estrecho, los conciertos en las plazas, las sociedades musicales, las veladas del Casino, la Económica y el Ateneo; y la existencia de músicos como los maestros Álvarez, Roig, Javaloyes, Lauret, Perelló o Torralba. Fue el tiempo en el que se compusieron en la ciudad los tres mayores pasodobles que se hayan conocido: Suspiros de España, La Gracia de Dios y El Abanico.
Es en este ambiente de desarrollo económico y auge de la burguesía, con gran demanda cultural, en el que se crean los teatros que han hecho historia, destacando la construcción en 1879 del Teatro Circo por Enrique Soto y Corona, empresario que encargó a su hijo, el intelectual Enrique Soto y Pedreño, la elaboración de una zarzuela de tema cartagenero que sirviese para estrenar el nuevo teatro de verano y al tiempo de elogio de la ciudad y de su auge cultural.
Un verano en Cartagena surge como un juguete de un acto y tres cuadros, cantado, con verso y prosa; y con música del más famoso compositor de zarzuela de esos días, el catalán Manuel Nieto. Se estrenó por primera y única vez en la mágica noche del 31 de mayo de 1879 y el libreto se imprimió en la calle del Duque 23, concretamente en la imprenta M. Ventura.
Un verano en Cartagena es una obra muy simpática, pensada para hacer grande un estreno, con tópicos costumbristas propios de la zarzuela, pero con una enorme importancia histórica por hacer referencia a los teatros de entonces (personificados por dos actrices y un actor), por mostrar el ambiente de la nueva estación de tren MZA, por ensalzar el cosmopolitismo de una ciudad abierta al mar y, sobre todo, por recrear los lugares más emblemáticos de la ciudad a finales del siglo XIX, en el momento posterior a la Guerra Cantonal y la apertura de la calle Gisbert, y justo antes de ser construido el nuevo Ayuntamiento, derribadas sus puertas y abatidas sus murallas.
Un verano en Cartagena es un documento valiosísimo para comprender un trozo de nuestro pasado más glorioso, acercándonos hasta el eje Calle Mayor-Puertas de Madrid, mostrándonos los ambientes teatrales y musicales y las célebres tertulias donde se hacía política y se mezclaban las clases sociales.




















