
Sostiene que el sistema sanitario actual es muy bueno, pero no está montado en la prevención de la enfermedad, sino en su tratamiento, e insiste que para él es “fundamental la prevención”.
“Nosotros nos pasamos toda la vida sanos con hábitos que pueden aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad. Yo no quiero llegar a que el sistema sanitario me cure, quiero llegar a mayor con vitalidad plena. Por ello, tenemos que entender que cada uno de nosotros debe de ser dueño de su estilo de vida y de nuestros hábitos y saber cómo tenemos que cuidarnos y qué es lo que tenemos que hacer para evitar enfermar”.
José Abellán, cardiólogo intervencionista del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena, es un médico cercano que no entiende “la sanidad sin la humanidad” y asegura que “si no te pones en la piel de tus pacientes lo has perdido todo”. Es enemigo del “alcohol, el sedentarismo y los malos hábitos que nos llevan a dañar nuestro corazón”.
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Usted se licenció en medicina. ¿De dónde le viene la pasión por este oficio, quizá porque sus padres son los dos médicos?
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Mis padres son médicos, pero no me viene la pasión por ellos. Yo entendí que la medicina sería un modo muy bonito de vivir ayudando a los demás y creí ver que eso me iba a hacer sentirme muy tranquilo, muy feliz y muy realizado.
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Actualmente es cardiólogo y trabaja en el Hospital Universitario de Santa Lucía. ¿Cuál es su labor dentro del equipo de cardiología?
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Allí ejerzo de cardiólogo intervencionista y cardiólogo clínico. Todos los intervencionistas somos también clínicos y hacemos una labor viendo pacientes en consulta, haciendo ecografías y pruebas de esfuerzo.
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Una de sus facetas más destacadas es la de ser “creador digital”. ¿Cómo se inicia en este campo y cómo desarrolla su trabajo?
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Después de estudiar la carrera, de tener la especialidad de cinco años y dos de subespecialidad, fui consciente de la importancia que tienen nuestros hábitos, nuestro estilo de vida, para prevenir la enfermedad, algo que el sistema sanitario no lo prioriza ya que está montado perfectamente para tratar la enfermedad, pero no para prevenirla. Así es que creí entender que tenía una obligación moral, ética y sanitaria de contarle a la gente cómo puede evitar la enfermedad, y las redes sociales me dieron una oportunidad para ello.
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Usted se ha convertido en un auténtico influencer de la sanidad, con casi medio millón de seguidores en Instagram. ¿No cree que, en ocasiones, las redes sociales pueden ser perjudiciales?
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De hecho, yo casi diría que las redes sociales son más perjudiciales que beneficiosas y ese fue también uno de los motivos que me llevó a crear contenidos válidos que la gente puede valorar y puede aprender, de manera abierta y real, cómo debe de cuidarse. Una manera de hacer útiles las redes sociales.
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¿Cree que la forma de concienciar y llegar a la gente es precisamente el digital? ¿No ve problemas en este terreno, como la falta de relación humana?
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Es que nos guste o no las redes están y forman parte de nuestra vida. Entonces, si yo quisiera educar fuera de las redes tendría un absoluto fracaso. Lo que tengo que intentar es hacer en las redes algo beneficioso y ahí precisamente está mi labor.
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En su biografía indica que su pasión es el cuerpo humano. ¿A qué conclusiones ha llegado tras años de estudio con respecto a los seres humanos?
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A muchísimas. Realizamos una investigación analizando el efecto del alcohol en la salud cardiovascular, con mitos como que una copa de vino en las comidas es buena. Lo que publicamos en la revista de la Sociedad Española de Cardiología es que tras el estudio llegamos a la conclusión de que el alcohol es netamente perjudicial para la salud del corazón, porque beber puede disminuir el riesgo de infarto, pero aumenta el de arritmias y la insuficiencia cardiaca. También publicamos en una revista americana de hipertensión mi tesis doctoral en la cual intentábamos estudiar cómo fluctúa la presión arterial a lo largo del día y cómo se correlacionan estas variaciones con daños en los órganos donde la tensión puede afectar como el riñón o las arterias de nuestro cuerpo.
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Usted reconoce que ha tomado conciencia de que el sistema sanitario no es lo suficientemente bueno en la promoción de la salud ni en la prevención de la enfermedad.
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Es cierto. El sistema sanitario es buenísimo, pero está montado en base a la enfermedad. Nosotros nos pasamos toda la vida sanos con hábitos que pueden aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad. Yo no quiero llegar a que el sistema sanitario me cure, yo no quiero llegar a eso. El sistema sanitario no está montado en la prevención de la enfermedad, sino en el tratamiento de la enfermedad. Yo no puedo delegar mi salud en el sistema sanitario porque sería un error. El sistema sanitario es muy bueno, pero tenemos que entender que no previene y ahí es donde cada uno de nosotros debe de ser dueño de su estilo de vida y de nuestros hábitos y saber cómo tenemos que cuidarnos, qué tenemos qué hacer para evitar enfermar.
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¿Nos preocupa nuestra salud?
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En general nos preocupa cero y eso es un error porque es durante todos los años de nuestra vida cuando de verdad nos labramos nuestra salud. Yo quiero llegar a mayor pero lo que deseo es que cuando así sea tenga una vitalidad plena. Ahí están nuestros hábitos. El sistema sanitario puede alargarte mucho la vida, pero yo no quiero vivir sin poder caminar, moverme y sin poder disfrutar de mi familia y mis amigos.
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¿Cómo funciona “Vital”, una newsletter que usted ha creado dedicada a la salud integral, con el objetivo de mejorar la salud física, mental y emocional?
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Lo que hago todas las semanas es lanzar pequeños artículos más profundos de lo que me dejan las redes sociales, en los que tengo que resumir muchísimo. Los enfoco a que de verdad seamos conscientes y aprendamos cuáles son los pequeños actos de nuestro día a día que nos puedan asegurar vivir con una esperanza de salud larguísima. No digo esperanza de vida, digo de salud, que son aquellos años que vamos a vivir con plena salud física y mental. Con cosas tan nimias como disminuir el consumo de lácteos y de carne roja, aumentar el consumo de vegetales, realizar un programa de ejercicio físico óptimo, etc. Son cosas que la gente no se plantea y con una pequeña lectura de unos minutos aprende cómo tienes que vivir para evitar las enfermedades. Se trata de un contenido de suscripción para aquellas personas que quieran profundizar. Para ello deben entrar en Vital.doctorabellan.com.
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Usted está especializado en cardiología intervencionista. ¿Cómo está avanzando esta especialidad?
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La cardiología intervencionista es una de las últimas subespecialidades más recientes que existen, de hecho, el primer cateterismo lo realizó un virtuoso que se llama Andreas Gruentzig, en el año 1977. A lo largo de los ochenta y noventa se perfeccionó. Es una especialidad muy nueva que va evolucionando mes a mes. Actualmente somos capaces de solucionar problemas de dilatación y obstrucción en las arterias de un abordaje muy pequeño. Ahora mismo acabo de salir del quirófano y hemos entrado en el corazón de un paciente con un pinchazo en la mano. Ahí dilatamos un poco y metemos pequeños tubos que han llegado al corazón y que nos han permitido solucionar unas obstrucciones, con unas plataformas que se llaman stent que implantamos sin necesidad de abrir al paciente, que está consciente en todo momento y se va andando cuando acaba la intervención.
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Respecto a la alimentación, usted considera que actualmente no comemos sustancias presentes en la naturaleza, sino productos manufacturados y artificiales. Parece una incongruencia en un mundo en el que nada más que hacemos hablar de los productos sostenibles. ¿Quién cree que son los responsables de ello?
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La principal responsabilidad es de cada uno que los come porque tenemos que ser conscientes y estar informados de lo que tenemos que comer. Los ultraprocesados son productos que están disponibles y son muy baratos, están buenos y nos gustan mucho. Lo que hay debajo es que nuestro cuerpo no los digiere de manera tan óptima como otros productos que están en la naturaleza. Nuestro metabolismo está preparado para procesar productos naturales y no procesados. Estos productos aumentan nuestra sensación de hambre y nos provocan que tengamos que comer más. Al final tomamos alimentos muy calóricos que nos engordan y producen enfermedades a la larga.
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¿Qué recomiendas no comer nunca?
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Las grasas saturadas y el azúcar. Además, hay que tener cuidado con el exceso de sal.
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Todo el mundo habla del ejercicio físico habitual. ¿Nos puede dar algún consejo para las personas que les cuesta? ¿Es imprescindible machacarse en un gimnasio o hay otras alternativas?
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No es imprescindible machacarse en un gimnasio. Lo más importante para tu cuerpo es que seas una persona activa que camines todo lo que puedas a lo largo del día. Y lo segundo, es desarrollar una musculatura fuerte, una masa muscular óptima, es como más sano vas a estar. El músculo no es solo un órgano que mueve las articulaciones, sino que es un órgano endocrino que libera hormonas y que regula nuestro metabolismo. Si conseguimos estar activos y hacer ejercicios aeróbicos de baja y moderada intensidad, además de hacer ejercicios de fuerza tres veces a la semana, ya con eso vamos a estar súper sanos. Y hacer ejercicios de fuerza no significa machacarse en un gimnasio; con media hora o 40 minutos está bien.
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La falta de sueño y de descanso es otra de las cosas que usted destaca como un riesgo cardiovascular.
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Esta es una parcela muy interesante, porque cuando descansamos poco solemos pensar solamente en la noche. Pero generalmente lo que va mal es el día, la gente que duerme mal se despierta tarde, no toma el sol por la mañana, no hace ejercicio durante el día, y así llega a la noche sin estar cansado. No se trata solo de la falta de descanso, lo que hay es una desincronización con los ritmos planetarios. Si nosotros queremos dormir bien tenemos que empezar despertándonos temprano, exponiéndonos a la luz del sol, haciendo ejercicio durante el día para llegar cansados a la noche. Así dormiremos bien.
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Vivimos en una sociedad cada vez más estresada y esta circunstancia, que es un factor de riesgo, no parece tener solución. ¿Hasta qué punto afecta el estrés a nuestra salud cardiovascular?
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Sí, el estrés crónico es un factor de riesgo cardiovascular tan potente como el colesterol. Sabemos que las personas que sufren estrés crónico tienen más riesgo de padecer un infarto con el tiempo. Normalmente, no teníamos medidas contra el estrés, ¿quién se pone a solucionar el estrés de la gente? Las redes sociales no nos ayudan porque lo queremos todo y lo queremos todo ya. Entonces, creo que es importante aprender a gestionar el estrés crónico con profesionales, aprender a meditar, realizar técnicas que te puedan ayudar. Lo más importante es priorizarnos, entender cuáles son nuestros límites, saber hasta dónde tenemos que llegar y cuáles son las cosas a las que tenemos que decir que no. Aunque decir que no nos cuesta, tenemos que vencer esa sensación de que cuanto más hacemos más valemos, y esto no es bueno.
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¿Y la parte genética, en qué tanto por ciento influye?
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Hablar de la parte genética es muy aventurado, porque obviamente hay personas con una parte genética que cuenta mucho. Pero en general, lo que la gente cree, que tiene hipertensión heredada de su padre es un error. En un conjunto global, la genética solo cuenta un 20 o un 25 %, mientras que los hábitos son la amplia mayoría.
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¿Mantener sano nuestro corazón supone un gran esfuerzo?
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¡Qué va! Solo hay que saber y, una vez que sabes, empezar por algo. Cuando empiezas por algo todo se retroalimenta. Es todo mucho más sencillo. Por ejemplo, sal a caminar un poco más, entonces tendrás mejor humor, tendrás ganas de conectar con la gente, de comer un poco mejor. Todo ayuda. No hay que agobiarse, hay que empezar por algo.
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Es autor del libro Lo que tu corazón espera de ti. ¿Con qué finalidad lo escribió y qué nos enseña en sus páginas?
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En mi libro, que se puede adquirir en cualquier librería, básicamente lo que he intentado es aportar a modo de lectura cuáles son los pilares de una vida sana. Yo lo he dividido en hacer una alimentación adecuada, hacer ejercicio físico, sincronizarnos y quitarnos estrés crónico, sobre todo conectando con los demás. Lo he escrito explicándolo muy bien para que la gente lo entienda y, sobre todo, con ejemplos reales. Tengo otro libro en cartera, pero como no tengo tiempo no sé cuándo saldrá.
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¿Qué cambiaría del sistema sanitario actual a nivel nacional?
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Cambiaría algunas cosas. Mejoraría la nutrición y alimentación de los pacientes hospitalizados, obviamente esto no se puede aplicar a todos los hospitales de España, pero en algunos sí. Cambiaría hacia un enfoque más preventista de la sanidad. Creo que eso es muy importante.
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Una de las virtudes que en usted encuentra el paciente es el trato humano que les dispensa. ¿Hace falta una mayor humanización de la sanidad?
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Yo, en la sanidad que practico, estoy rodeado de personas y compañeros que a mí sí me transmiten humanidad. Lo que sí que tengo claro es que el médico nunca puede perder su dimensión humana. Yo no me imagino a nadie sanando bien sin ser humano y sin estar al lado de los pacientes. Ser médico y ser humano son cualidades que van de la mano. Si no te pones en la piel de tus pacientes lo has perdido todo. No entiendo la sanidad sin humanidad.
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¿Cómo cree que está posicionada la Región de Murcia desde el punto de vista sanitario?
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Yo te hablo de la cardiología, que es lo que conozco, y ahora mismo tenemos un sistema premium, estamos arriba en escalas y estratificación de atención al paciente con el infarto y, a pesar de que nos sigue faltando la prevención, el nivel y la calidad de las intervenciones cardiológicas que hacemos en la Región es de categoría. A nosotros nos invitan siempre a los congresos y estamos al nivel de los más grandes.
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¿Hacia dónde cree usted que camina la cardiología?
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Yo creo que camina hacia un mayor entendimiento de los factores que nos llevan a enfermar. Lo que sí que es verdad es que se investiga mucho y cada vez tenemos más claro cuáles son los factores que nos llevan a enfermar, y creo que este enfoque preventivista es donde se van a producir mayores avances. Ahora han salido fármacos contra la obesidad, que es un factor de riesgo, y creo que camina hacia todo este terreno.
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¿Usted camina en la misma dirección?
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Si mi día tuviera 48 horas montaría una consulta destinada a la prevención. Yo intento ayudar en la medida que puedo con mis redes sociales, con mi newsletter, pero ahora mismo me es imposible montar una consulta, aunque sí puedo ayudar mucho a nivel de redes.
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¿Qué hace usted cuando no trabaja?
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A mí me encanta viajar. También me encanta hacer ejercicio, para mí es como una adicción. También me gusta disfrutar de los míos, de mi gente, mis amigos, mi familia y mi chica.
Trabajador, responsable y adicto al ejercicio y a la familia
Si las redes sociales pueden resultar, en ocasiones, algo frívolas y escasas de contenido José Abellán rompe el mito, porque él es un influencer en toda regla, una persona “seria, trabajadora, responsable y muy bien formada”. Así lo expresa Susana Nieto, que conoce de cerca su faceta profesional.
Nieto, califica a José Abellán como de alguien “excelente, una buena persona que lo tiene todo” y añade que se trata de un profesional “muy humano que trabaja muy bien en equipo”.
Abellán, que nació en Murcia y se coló en nuestras casas cuando participó en una de las ediciones del programa MasterChef, es una persona muy familiar al que le gusta viajar y adquirir nuevas experiencias. “Me gusta mucho disfrutar de los míos, de mi gente, mis amigos, mi familia y mi chica”, explica mientras confiesa ser “un adicto al ejercicio”.

