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Opinión | El canto de la moneda
Fernando Mateo Martín
Jueves, 30 de Enero de 2025
Fernando Mateo Martín

EL FIN DEL SANCHISMO – PARTE 2

 

Si existe algo que consigue agotarme, es el insulto débil de forma continuada cuando, un fiel defensor de la corrupción “socialista” española llama fascista a todo lo que no encaje en sus ideales. Un término deplorable que ya ha sido aceptado por algunos medios de comunicación para que se utilice a placer cuando un periodista o ciudadano decide denunciar públicamente la difícil situación que estamos viviendo en España dentro del sector político.


Tengo bien posicionada a la figura del político, entiendo las ideas que le llevan a querer pertenecer a la élite del “chupimami”, y comprendo los intereses que existen cuando las oposiciones se encajan en las sombras de la contradicción – véase, por ejemplo, ese 80% de votos en los que PP y PSOE se pusieron de acuerdo en el Parlamento Europeo durante los años comprendidos entre 2019 y 2024… - ¡Pasen y vean!


Mas confíen en lo siguiente: si la rueda de la política funciona, no es gracias a los acuerdos, sino a los desacuerdos. Cuando dos se entienden… bueno, solo significa que la piñata ha sido repartida. Recordemos que sin riña, no hay división de voto, y por tanto, el entendimiento pleno entre partidos nos llevaría a la extinción de la figura política. Algo no cuadra por Europa… o puede que cuadre todo.


Pero no es a la oposición a la que debemos pedirle explicaciones del por qué se miente con alevosía en este preciso momento; no es a la oposición a la que debemos exigirle explicaciones del por qué cuando gobernaba el señor de “los chuches” se defendía una acusación popular, a la que ahora quieren cortarle las alas por puro
interés y afán de dificultar el esclarecimiento de sus patrañas más hediondas. Es al gobierno de España a quien hay que preguntar por la subida de los productos más básicos, que atentan de forma directa contra aquellas familias a las que supuestamente tanto defienden.


A menudo nos acordamos de la insensibilidad y ferocidad de las empresas cuando deciden subir los precios de sus productos. Pero aquí el secreto: en una democracia como la europea, el político no tiene las herramientas necesarias para evitar que el empresario pierda dinero – o, dicho de otra forma, no se puede evitar que una empresa del sector de la distribución, por ejemplo, suba los precios con el fin de contrarrestar la devaluación del dinero – cuando los políticos y la banca central generan inflación e incrementan los impuestos a estas. De querer impedirlo solo les quedaría caer en una tiranía mucho más grosera y perturbadora. En este sentido, todavía les queda un ápice de vergüenza.


EL FANGO


Preguntar por el bochorno que nos ha hecho pasar el hermano del presidente cuando, tras las investigaciones de la UCO, sale a la luz otra presunta trama de corrupción que podría señalar directamente a Pedro, el decente. Ya saben, << No le sabría yo decir dónde está la oficina desde la que trabajo… ¿La Oficina de Artes Escénicas? Es la oficina que se encarga de… no sé, de las artes escénicas… >>.


Pero ni se nos ocurra sacar conclusiones precipitadas, limitémonos a torcer un ojo, como le debió ocurrir a la jueza Beatriz Biedma ante semejante esperpento, porque quizá solo sea fango y bulos como los que envuelven presuntamente a la esposa del presidente, Begoña Gómez, por tráfico de influencias y corrupción en los negocios, así como la presunta implicación de la adjudicación de contratos públicos en los que por cierto, hasta ahora no se ha encontrado irregularidad alguna, por supuesto. Es Koldo, Ábalos y sus amigas, Delcy Rodríguez, o un Fiscal General del Estado y unos mensajes borrados y bla bla bla...


Ya no importa, el Sanchismo se acaba, los tiempos del frenesí socialista con La Internacional a todo volumen con el puño en alto se desvanecen, y terminarán por desaparecer más pronto que tarde, hasta nuevo aviso. No será gracias a los españoles, sino a un rumbo inesperado que ha cogido la política mundial y que culminará con una dispersión de organizaciones afines a lo público; en definitiva, grupos que solo consiguieron incrementar los datos negativos de la criminalidad o la economía en los últimos años, entre otros.


Pero admitamos al menos que hemos tenido la oportunidad de ver a un hombrecillo que no se tambalea ante situaciones de gran dificultad mediática y política; resiliente, perseverante y capaz de cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos – poco le queda para alcanzar esa paga vitalicia que tanto odiaba antes de poner un pie en Moncloa -. Pero al fin y al cabo, un tipo duro, vaya. Al menos esta faceta se la reconoceremos, y yo personalmente… la respeto.

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