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El Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona no logró crecer en el cuarto trimestre de 2024, registrando un estancamiento del 0% en comparación con el trimestre anterior, cuando había crecido un 0,4%. Así lo reflejan los datos preliminares publicados por Eurostat este jueves, justo antes de la esperada reunión del Banco Central Europeo (BCE) en la que se discutirá su política de tipos de interés.
En el conjunto de la UE, la actividad económica apenas avanzó un 0,1% en el último trimestre del año, también por debajo del crecimiento del 0,4% registrado entre julio y septiembre. En términos interanuales, la eurozona creció un 0,9% respecto al mismo periodo de 2023, mientras que la expansión del PIB en la UE fue del 1,1%. A lo largo del año anterior, la economía de la eurozona acumuló un crecimiento del 0,7%, mientras que en el total de la UE el avance fue del 0,8%.
Sin embargo, no todas las economías del bloque tuvieron la misma evolución en el cuarto trimestre. Portugal lideró las principales subidas por e 1,5%, seguida de Lituania (+0,9%) y España (+0,8%). En el otro extremo, Alemania y Francia cerraron el año con caídas del PIB del 0,2% y el 0,1%, respectivamente, mientras que Italia y Austria se quedaron en un crecimiento nulo (0%).
El economista jefe de ING Research, Bert Colijn, ha señalado que “2024 terminó en modo de estancamiento” y ha advertido que la economía europea podría seguir en esta dinámica durante el invierno, con pocas señales de una recuperación sólida a corto plazo. Por su parte, Riccardo Marcelli, economista senior de Oxford Economics, considera que la desaceleración del crecimiento en el último trimestre no implica que la leve recuperación observada se haya detenido por completo. Sin embargo, reconoce que la tendencia sigue siendo frágil y dependiente del impulso de algunas economías más dinámicas, como la española.
A esta incertidumbre se suma el ligero repunte del desempleo registrado en diciembre del año anterior. Según Eurostat, la tasa de paro en la eurozona subió al 6,3%, una décima más que en noviembre, cuando había alcanzado su nivel más bajo desde 1999. En el conjunto de la UE, el desempleo también aumentó en una décima, situándose en el 5,9%. En total, al cierre del año había 12,97 millones de personas sin empleo, de los cuales 10,83 millones estaban en la eurozona, representando un aumento mensual de 94.000 desempleados en la UE y de 96.000 en la eurozona.
España sigue encabezando la lista de los países con mayor tasa de desempleo, con un 10,6%, seguida de Grecia (9,4%) y Finlandia (8,6%). En contraste, las tasas de paro más bajas se registraron en República Checa (2,6%) y Malta y Polonia (3%). Por otro lado, entre los jóvenes menores de 25 años, la tasa de desempleo en la UE se situó en el 15%, mientras que en la eurozona bajó al 14,8%. En España, sin embargo, el paro juvenil alcanzó el 25,3%, el más alto del bloque comunitario, por delante de Suecia (23,9%) y Luxemburgo (22,3%).






