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Opinión | La Ventana
Alberto Castillo Baños
Martes, 04 de Febrero de 2025
Alberto Castillo Baños

VICTOR BELTRI

 

Era lunes aquel 4 de febrero de 1935. Se cumplen por tanto 90 años del fallecimiento, en Cartagena, del gran arquitecto modernista Víctor Beltri. Tenía 73 años…

 

El máximo representante del modernismo en Cartagena y La Unión y uno de los grandes arquitectos españoles fallecía en la “Trimilenaria” donde había estado viviendo cuarenta años de su vida.

 

Llegó a Cartagena en 1895. En esos momentos, la urbe estaba siendo reconstruida después de la destrucción causada por la revolución cantonal de 1873. La ciudad se encontraba en plena expansión por la riqueza generada por la explotación del plomo y la plata de las minas de La Unión. Beltri se encontró una ciudad destrozada tras los ataques de las tropas centralistas que, por la fuerza de las armas, doblegaron a los insurrectos cantonales. Todo en el marco de aquella primera República, de la que hablaremos en su momento, y que fue un verdadero desastre en todos los sentidos. Recomiendo, al desconocido lector si lo hubiere, que para conocer un poco más en profundidad lo que fue aquella aventura republicana lea las crónicas parlamentarias de Benito Pérez Galdós, que en aquellos días trabajaba como cronista en las Cortes, y comprenderá que aquella primera República tenía qué terminar como lo hizo pues era un continuo desatino. Un desastre y un desgobierno.

 

Con ese panorama desde su Tortosa natal llega a Cartagena el joven arquitecto. Había mucho que hacer y una ciudad que transformar para que renaciera de sus propias cenizas. Era un momento, también, de prosperidad pues las minas estaban generando riqueza en las empresas explotadoras aunque no ocurría lo mismo con los trabajadores que, en muchos casos, sufrían miserias y penurias a causa de los grandes explotadores que se hicieron ricos a consta del sudor de aquella pobre gente. Tiempo de caciques sin alma ni piedad.

 

Un personaje célebre por su tiranía fue, sin duda alguna, Miguel Zapata Sánchez “el Tío Lobo” que de humilde vendedor de ganado en el Mirador de San Javier, donde había nacido, se convirtió en una de las personas más ricas del momento tras asentarse y apropiarse de la explotación minera de Portman y La Unión practicando un despotismo si freno y comportándose como un verdadero cacique que sembraba el terror e incluso la muerte entre sus esclavizados trabajadores. Aquí, en este punto, recomiendo la lectura de “La maldición de la Casa Grande” historia novelada del Tío Lobo de la que es autor el periodista Juan Ramón Lucas y que fue todo un éxito editorial en 2018 cuando se publicó. Una historia que hemos conocido gracias al escritor y que surgió de sus conversaciones con el hoy senador Francisco Bernabé que en todo momento le facilitó datos y documentos y le ilusionó con la historia del Tío Lobo. Estoy convencido que, sin el ilusionante empuje de Bernabé, la obra no hubiera visto la luz. Repito que fue un éxito editorial. Si no la conocen están a tiempo de leerla para comprender como era la vida al comienzo del siglo XX en Portman y la Unión pero sobre todo para conocer los continuos desmanes de este “empresario minero” y la ramificaciones familiares que llegan hasta el día de hoy.

 

Pues bien, Miguel Zapata, encargó a Beltri su casa en Portman. Y el catalán diseñó un precioso palacio al minero. Una casa qué hoy, por desgracia, incomprensiblemente se encuentra en ruinas y deteriorándose cada día que pasa. Lo último que supe de su “no restauración” es que se trata de una propiedad privada donde no se puede hacer nada. Triste desde luego.

 

Frente a esa ruina en la ciudad de Cartagena, en La Unión e incluso en San Javier en su pedanía costera de La Ribera, la obra de Beltri está ahí dando fe, como notaria del tiempo, que el arquitecto levantó verdaderos monumentos modernistas que hoy son el orgullo de estas tierras.

 

La iglesia del Barrio Peral, el Palacio Aguirre, Villa Calamari, la casa Maestre, la de los catalanes, la Dorda, casa Zapata, el gran Hotel, la casa Llagostera o la de Misericordia son monumentos que se enseñorean de la hermosa ciudad de Cartagena. El Mercado de La Unión, conocido popularmente como “la catedral del Cante”, también se debe al ingenio del arquitecto catalán y el palacete, junto al Mar Menor, del Conde de Campillos en Santiago de la Ribera es otra de las grandes obras de Víctor Beltri.

 

Aquí vuelvo a hacer otra recomendación a mi desconocido lector. Si quieren profundizar sobre la vida y trabajos del genial arquitecto les invito a leer la obra, escrita por el catedrático e investigador Miguel López Morell, que publicó un magnífico estudio “Minería y desarrollo económico en España” publicado en 2006 así como también otra investigación pormenorizada sobre Beltri y su obra.

 

Víctor Beltri es mucho más que una avenida en la ciudad de Cartagena por cierto que, si queda su nombre en el callejero, es gracias a la Comisión Beltri que se creó en el año 2008 para celebrar el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento en la ciudad tarraconense de Tortosa. Esa entusiasta comisión consiguió del consistorio cartagenero que se sustituyera el nombre de “ronda Norte” por el del insigne arquitecto.

 

Hoy, desde mi “ventana” asomándome a la Cartagena modernista, he querido recordar al más importante arquitecto que trabajó para esta tierra en los albores del siglo XX hasta su fallecimiento hace ahora noventa años.

 

Es triste comprobar que, fuera de Cartagena y La Unión, pocos saben quién fue Beltri y que supuso para esta tierra. Su dedicación y trabajo en aquellos años cuando, la ciudad, despertaba de los horrores de la guerra cantonal y la masacre de las tropas centralistas contra una población indefensa, y todo cuanto hizo para levantar de sus cenizas, cual Ave Fénix, a la “Trimilenaria”.

 

Su figura debería ser conocida y reconocida en toda la Región y no solo quedar circunscrita a una determinada parte de la misma.

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