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La lucha contra la contaminación en los océanos ha encontrado un aliado innovador en el proyecto ‘Digital Marine Litter Passport’ (DMP), una iniciativa que busca transformar la basura marina en materiales reciclados con un enfoque sostenible y tecnológico. En esta misión participan cuatro puertos de la Región de Murcia –San Pedro del Pinatar, Cartagena, Mazarrón y Águilas, junto a otros 31 puertos de la Comunidad Valenciana y Cataluña.
El proyecto, impulsado por la Fundación Ecoalf, ITWILLBE y AIMPLAS en colaboración con el Programa Pleamar del Ministerio para la Transición Ecológica y el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura), cuenta con el compromiso directo de las cofradías de pescadores, que participan de forma activa en la recogida de residuos marinos.
Por su parte, AIMPLAS, el Instituto Tecnológico del Plástico, se encarga de convertir estos desechos en nuevos productos, como bloques de yoga y otros materiales deportivos, permitiendo que lo que antes era basura se transforme en objetos útiles y sostenibles.
Uno de los aspectos más innovadores es el uso de blockchain, una tecnología que permite garantizar la trazabilidad completa de la basura marina desde el momento en que es recogida por los pescadores hasta su transformación final en nuevos productos. Este sistema no solo facilita el control del proceso, sino que también aporta transparencia y credibilidad al modelo de economía circular en el que se basa DMP. “Queremos que los consumidores puedan conocer el origen de los materiales reciclados y tomar decisiones informadas basadas en su impacto ambiental y social”, destacaba Andrea Ruzo, directora de la Fundación Ecoalf.
La iniciativa no solo busca limpiar los océanos, sino que también trabaja en el ámbito social, con un especial enfoque en la igualdad de género dentro de este ámbito. Tradicionalmente, la presencia de mujeres en esta industria ha sido invisibilizada, a pesar de su papel clave en la cadena de valor de la pesca. Por ello, el programa incorpora iniciativas para dar mayor visibilidad a las mujeres que están ocupando espacios de liderazgo y decisión dentro del sector. Además, ITWILLBE está analizando el impacto social del trabajo voluntario de los pescadores, con el objetivo de cuantificar su esfuerzo y fortalecer el reconocimiento social de su labor. “Debemos ser capaces de mostrar con datos el impacto positivo de su acción voluntaria. Solo así lograremos que la sociedad valore el esfuerzo que están realizando sin esperar nada a cambio”, subrayaba Ruzo.


