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Desvarío y fórmulas

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Desvarío y fórmulas. Dibujo digital de López de Alarcón. 

 

Con la sierra minera al fondo y el instrumental de análisis químico en primer plano, el dibujo de nuestra artista nos lleva hoy a hablar de la minería, que es un tema fundamental para estudiar la historia contemporánea de nuestra comarca: tras la experiencia cantonal, en el marco de la España de la Restauración, la nueva legislación industrial posibilita el desarrollo a lo largo de toda la costa regional (desde Águilas a Cala Reona), con centro en La Unión y Cartagena, de un complejo entramado minero y ferroviario, lo cual hacía necesario tener personal cualificado y formado en ingeniería, transporte, fuentes de energía y química.

 

Dentro de este espíritu nace la Escuela de Capataces de Minas y Maquinistas Conductores en 1883, aunque en las aulas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País (en relación con los diseños curriculares de las enseñanzas secundarias) se habían organizado ya planes formativos desde 1865. La Escuela de Minas de Cartagena dependía inicialmente de la de Madrid, formando en sus aulas a la mayor parte del personal cualificado que trabajó en las minas, que conocieron una gran expansión hasta la Primera Guerra Mundial, siendo el principal motor económico y demográfico de los municipios de la comarca.

 

La contracción del mercado internacional tras la Gran Guerra, la destructiva inundación de 1919 y la devastadora epidemia de gripe provocó una gran crisis social en la Sierra Minera, agravada por el Crack del 29 y la Guerra Civil. Tras la recuperación industrial de los años 50 y el progreso industrial de los 60 en el Valle de Escombreras, se reactiva la producción minera y la Escuela se traslada provisionalmente al histórico edificio de la Alameda de San Antón, y más tarde al definitivo del Paseo de Alfonso XIII, germen de los actuales estudios de ingeniería, en el marco de la Ley de Enseñanzas Tecnológicas de 1964, con modernos planes de estudios y un claustro de profesores con gran experiencia laboral y académica que formaron a los peritos que trabajaron en los complejos industriales del INI.

En los últimos años del Franquismo y la primera Transición se crea la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Minera, integrada junto a otras escuelas empresariales y tecnológicas de la ciudad en la Universidad de Murcia, formando a las primeras promociones de Ingenieros Técnicos de Minas, con tres especialidades: Explotación de Minas, Metalurgia e Instalaciones de Combustibles y Explosivos. Ya en nuestros días, con el nacimiento de la Universidad Politécnica de Cartagena, los estudios de Ingeniería se encuentran a la vanguardia de la docencia y la investigación, desarrollando proyectos y publicaciones de sumo interés para la comunidad científica, contribuyendo notablemente al estudio de nuestra geología, la expansión industrial y la datación de nuestros yacimientos arqueológicos.

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