Imagen realizada durante el partido - Real Murcia
El Real Murcia sigue sin encontrar la regularidad que necesita para consolidarse en la pelea por el ascenso. La derrota por 2-1 ante el Atlético de Madrid B en el Cerro del Espino vuelve a poner sobre la mesa los mismos problemas de siempre: falta de contundencia en ataque y errores defensivos que terminan costando caro. En un partido donde el equipo tuvo momentos de lucidez, el filial colchonero, liderado por un brillante Adrián Niño, supo aprovechar las oportunidades para castigar a los granas en los momentos más importantes del encuentro
Desde el pitido inicial, Los rojiblancos dejaron muy en claro que no iban a pasearse. Presión alta, intensidad y mucha verticalidad fueron las armas con las que desactivaron el juego de los pimentoneros. La primera advertencia llegó temprano, pero fue en el minuto 21 cuando Niño sacó un latigazo desde fuera del área que sorprendió a Gazzaniga, poniendo el 1-0 en el marcador. Un golpe duro para el conjunto grana, que volvió a mostrar cierta fragilidad a la hora de defender los disparos lejanos. Pese a todo, los granas reaccionaron bien. Con más corazón que juego, lograron empatar en el minuto 32 gracias a Pedro Benito, que aprovechó un rechace de Iturbe para mandar el balón al fondo de la red. El empate parecía un buen punto de partida para la remontada, pero tras el descanso, la historia fue otra.
La segunda mitad reflejó lo que se ha convertido en una constante de los granas esta temporada: el Murcia llega, pero le cuesta concretar. Tuvo ocasiones para ponerse por delante, pero le faltó claridad en los últimos metros. Y cuando perdonas, lo acabas pagando. En el minuto 82, otra vez Adrián Niño apareció para sentenciar el partido, aprovechando un fallo en la zaga grana que le dejó con todo a favor para marcar el 2-1. Para rematar la noche, los colchoneros se quedaron con diez cuando Omar Janneh vio la roja en el minuto 90 tras una acción antideportiva, dejando al equipo con diez en los instantes finales, y aunque los granas lo intentaron por todos los medios, no pudieron rascar el empate.
Con esta nueva derrota, el Real Murcia sigue en una situación comprometida en su lucha por el ascenso. El equipo tiene el talento y los recursos necesarios para conseguir el objetivo, pero los errores puntuales y la falta de contundencia siguen lastrando su rendimiento. Si quiere seguir aspirando seriamente a los puestos de privilegio, deberá corregir cuanto antes estas carencias, porque los partidos pasan y la temporada no espera.







