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Opinión |
Rubén Martínez Alpañez
Domingo, 09 de Marzo de 2025
Rubén Martínez Alpañez

DE LAS DISTRACCIONES Y LAS BARRIGAS AGRADECIDAS

Rubén Martínez Alpañez

 

Dicen los expertos que actualmente estamos sometiendo a nuestros hijos a muchas distracciones: las pantallas, las redes sociales, los videojuegos, etc.

 

Algunos de los que peinamos canas tal vez cometemos el gran error de pensar que estamos libres de tales distracciones, pero no, tampoco estamos centrados en lo importante.

 

Por ejemplo, en España, tanto PSOE como PP, socios en el Parlamento Europeo y mandados por Úrsula von der Leyen, están conjuntamente muy preocupados por el nuevo presidente de los Estados Unidos.

 

En España contamos con cifras de renta personal y familiar muy por debajo de la media de la Unión Europea, cifras de empleo, muy por debajo de la media europea y niveles de pobreza y miseria significativamente más altos que nuestros países vecinos. Pero lo importante es el debate sobre los aranceles de Trump.

 

El establecimiento de mayores aranceles por parte de nuestros socios comerciales es una acción que debe afrontarse con suma seriedad desde el gobierno de España, que es de todo menos serio.

 

En primer lugar, deberíamos someter a revisión nuestra política arancelaria y conocer si, como dice el Presidente de los EE.UU. estamos gravando los productos americanos con aranceles que triplican o cuadruplican los que ellos nos aplican a nosotros y, sobre todo, si la estrategia seguida por la Unión Europea para competir en igualdad de condiciones con las grandes economías mundiales y con los BRICS es la adecuada, teniendo en cuenta factores tales como nuestras fortalezas estratégicas geográficas, las características de nuestras industrias punteras o las condiciones de internalización, expansión y consolidación que las propias empresas quieren desarrollar para maximizar su posicionamiento en el mercado.

 

Y hay otras cosas en las que el gobierno podría centrarse y no lo hace. La mayor parte de la producción de un territorio ya sea región o país, se consume en el propio territorio y, a continuación, en las regiones y países limítrofes.

 

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el Gobierno de España tiene completamente abandonado el desarrollo y potenciación del comercio interregional en nuestro país.

 

La mayor parte de los productos que se fabrican en un determinado territorio se consumen en el mismo territorio o muy cerca. Por esta razón, los gobiernos nacionales deberían prestar suma atención a factores tales como el desarrollo económico regional para maximizar tales cifras de comercio.

 

La Región de Murcia cuenta con más población, por ejemplo, que Aragón o Extremadura. Por el contrario, pese a tener un número de habitantes significativo, para ser una región uniprovincial cuenta con la mitad del PIB per cápita que la Comunidad de Madrid, y contamos con una renta por habitante un 20% mas bajo que el promedio de todo el país.

 

Nacer en el norte o en el sur, en el interior de la península o en la costa, no debería constituir una condena a vivir en peores condiciones socioeconómicas que otros compatriotas. Pero para ello necesitamos gobiernos que sepan adecuar las políticas a los territorios, que pongan en marcha acciones para fomentar el crecimiento de las empresas e importantes ganancias de productividad de estas a través, por ejemplo, del control de los costes laborales.

 

Lejos de esto lo que observamos es justo lo contrario, gobiernos que, sistemáticamente, imponen trabas burocráticas sin sentido, que incrementan impuestos a ciudadanos y también a empresas y basan el sostenimiento económico del país en la consolidación de barrigas agradecidas que mantienen y se mantienen en chiringuitos que parasitan el presupuesto y que suponen la antítesis de lo que significa competir. Y la deuda subiendo.

 

Así nos va.

 

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