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Duro Felguera se juega su futuro en Argelia. La empresa asturiana de ingeniería viaja este domingo a Djelfa con la intención de desbloquear el conflicto con la energética Sonelgaz y salvarse de un inminente concurso de acreedores. La visita se produce a solo dos días del final del preconcurso que la compañía solicitó el pasado mes de diciembre, un periodo en el que ha intentado encontrar una salida a su delicada situación financiera.
El detonante de esta crisis fue la disputa con Sonelgaz, que llevó a la compañía argelina a solicitar un arbitraje internacional tras la suspensión del contrato para la construcción de una central de ciclo combinado en Djelfa. La reclamación de la energética no solo exigía la reanudación de los trabajos, sino que también pedía una indemnización de 413 millones de euros por los retrasos en el proyecto. Este golpe obligó a Duro Felguera a reexpresar sus cuentas desde 2022, provisionando 100 millones de euros en sus estados financieros y sumando aún más incertidumbre a su ya complicada situación económica.
Paralelamente, la empresa sigue negociando con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que podría convertir en acciones los 120 millones de euros que prestó a la compañía en plena pandemia. Esta medida permitiría al Estado tomar el control de la compañía y garantizar su continuidad. Sin embargo, la sociedad estatal ha exigido a la empresa un plan de reestructuración, lo que ha complicado las negociaciones y ha abierto la puerta a la posibilidad de que Duro Felguera tenga que solicitar el concurso de acreedores si no logra una solución en el país africano.
El contrato de Djelfa, firmado en 2014, ha sido una fuente constante de problemas para la ingeniera asturiana. Desde el principio, el proyecto ha sufrido retrasos y disputas con el cliente argelino. En 2021, ambas partes alcanzaron un acuerdo para retomar los trabajos, pero en junio de 2023 la empresa española suspendió nuevamente el contrato debido a incumplimientos por parte de Sonelgaz. Esta suspensión llevó a un nuevo conflicto legal y a la necesidad de hacer ajustes contables que han deteriorado aún más la imagen de la compañía en los mercados financieros. El impacto de esta crisis ha sido tan profunda que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendió la cotización de Duro Felguera en noviembre de 2023, a la espera de que se aclarara la situación. La compañía acumuló unas pérdidas de 48,8 millones de euros entre enero y junio de 2023, cuando inicialmente había reportado beneficios. Además, el pasivo de la empresa se disparó en 99 millones de euros, lo que ha puesto en duda su viabilidad a medio plazo.
Si no logran un acuerdo con que permita reanudar la iniciativa o reducir la penalización de 413 millones de euros, la única salida viable sería el concurso de acreedores, una opción que pondría en peligro cientos de empleos y la continuidad de la compañía.








