Imagen realizada durante el encuentro
No hubo lugar para la sorpresa en el Ciutat de València. El Levante UD pasó por encima de un Cartagena que, pese a aguantar casi media hora en pie, terminó claudicando y encajando una nueva derrota que lo deja en la lona, cada vez más lejos de la salvación. Los granotas, en cambio, sumaron su tercer triunfo seguido (3-0) y siguen metidos de lleno en la pelea por el ascenso directo.
La diferencia de objetivos entre unos y otros se notó desde el inicio, Guillermo Fernández Romo planteó el partido con cinco defensas y una idea clara: resistir como fuera, y durante casi treinta minutos lo consiguió. Los azulgranas dominaban la posesión, pero se le atragantaba el entramado defensivo de los albinegros, hasta que llegó el error que rompió el guión. Minuto 29, Andy Rodríguez cede hacia atrás sin mirar, Iván Romero lo lee antes que nadie, anticipa a todos y se planta solo ante Pablo Campos. El delantero granota no perdona y, con sangre fría, abre el marcador para alivio de los suyos y desesperación del banquillo cartagenero. Con el 1-0, los locales bajaron una marcha y los visitantes intentaron estirarse, pero fue un espejismo. No generó ocasiones claras y, a medida que pasaban los minutos, la sensación era que el segundo tanto para el Levante estaba más cerca que el empate.
En la segunda mitad, el partido siguió por el mismo camino. El Levante, sin prisa pero sin pausa, fue empujando al Cartagena hacia su área, y en el minuto 71, Giorgi Kochorashvili firmó la sentencia. El georgiano sacó un disparo que tocó en una defensa y despistó a Campos, que no pudo evitar el 2-0. Gol con algo de fortuna, pero que reflejaba la superioridad de los granotas. Para cerrar la tarde, Vicente Iborra puso la guinda desde el punto de penalti. Roger Brugué cayó en el área tras una falta de Kiko Olivas y el capitán granota asumió la responsabilidad, engañó al portero y marcó el 3-0 definitivo en el 89', que desató la celebración de una afición que sueña con volver a Primera.
Por su parte, los albinegros siguen hundidos. Encadenan ocho derrotas seguidas y el descenso ya parece cuestión de tiempo. Está a 19 puntos de la salvación con solo 12 jornadas por delante. Lo del Efesé no es una crisis, es un drama, y Romo lo sabe: “Esto es horrible, nunca había vivido nada igual”, reconocía el técnico en rueda de prensa. La sensación es que el equipo ha bajado los brazos.
El Levante, mientras tanto, sigue lanzado, empatado a puntos con el Elche y el Racing, y a uno del Mirandés. La carrera por el ascenso directo promete emociones fuertes, y el próximo duelo de los de Julían Calero será una autentica final: visitan al Huesca, quinto clasificado, en un partido que puede marcar el desenlace de este tramo final de la temporada.








