Imagen de archivo.
Los militares les llaman OPVD, Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión. Casi todas se montan para seguir y observar a fuerzas de la guerra lanzada por Rusia a las puertas de Europa, estas vigilancias se han convertido en más que frecuentes para la Armada. Los 65 seguimientos que confirman fuentes del Estado Mayor de la Defensa pueden no ser la cifra total, pues una parte de esta actividad es secreta.
La mayoría de buques rusos destectados son de superficie, confirman las mismas fuentes. Cuando han sido submarinos los que han pasado, "suelen hacerlo acompañados por algún buque de apoyo", refieren. Desde el Mando de Operaciones de las Fuerzas Armadas, del que dependen estas OPVD, "se ha experimentado un incremento en el número de tránsitos de buques de la Federación Rusa por nuestros espacios marítimos de interés. Este incremento se ha producido "tras la caída del régimen de Asa" en Siria.
Se han localizado buques rusos en las costas gallegas. En diciembre incluso frente a la desembocadura del río Miño. Fuentes del MOPS indican que no sólo se hace seguimientos, también se custodia la infraestructura española submarina, los cables de comunicación.
El seguimiento más reciente, difundido por el EMAD el pasado día 10, lo hizo cerca de Alejandría (Egipto) la fragata de Álvaro de Bazán tras el submarino Krasnodar y un barco de apoyo, el remolcador Evgeniy Churov. A menudo no es un solo barco español el movilizado. El 10 de enero culminó una racha nutrida de vigilancias con las fragatas Victoria y Blas de Lezo y el patrullero Tornado.







