Pablo Agüera recogiendo su premio junto con su tutor, Francisco Javier Cánovas
Pablo Agüera Roca terminó su grado en Ingeniería Eléctrica en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) en 2022, donde ya demostró su pasión por esta carrera. No se quedó ahí: en 2023 decidió ampliar su formación con un máster en Desarrollo e Innovación en la Universidad Camilo José Cela, dando un paso más para seguir creciendo dentro de este ámbito y la gestión de proyectos. Actualmente, trabaja en la compañía Société Générale de Surveillance (SGS), donde sigue demostrando su talento y ampliando conocimientos.
Su esfuerzo y dedicación han sido reconocidos por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia (COITIRM) y el Colegio de Ingenieros Industriales de la Región de Murcia (COIIRM), que le han premiado por un TFG que refleja los desafíos y la importancia del diseño de líneas de alta tensión en el contexto de la transición energética, centrado en el recálculo de una línea de alta tensión de 66 kV. Hemos hablado con él sobre el futuro de las energías renovables, los retos que tuvo que enfrentar dentro su proyecto y lo que significa recibir este reconocimiento al comienzo de su carrera profesional.
¿Qué le motivó a elegir el diseño de una línea de alta tensión como tema para su Trabajo de Fin de Grado?
Desde el principio tuve claro que quería enfocar mi TFG hacia algo práctico, que estaría ligado a la realidad actual del sector eléctrico. Y las líneas de alta tensión juegan un papel esencial en la evacuación de energía de los parques fotovoltaicos, que cada vez tienen más presencia. Al final, producir energía renovable está muy bien, pero si no tienes una buena infraestructura que permita transportarla a la red, se pierde eficiencia. Como ingeniero eléctrico, me atraía la idea de participar en proyectos de gran envergadura y, además, el diseño de estas líneas implica un trabajo técnico muy completo, que va desde el cálculo estructural hasta el análisis del terreno y la normativa.
¿Cuál fue el mayor reto técnico al que se enfrentó durante el recálculo de esta línea de 66 kV y cómo lo resolvió?
Sin duda, el mayor reto fue la complejidad y magnitud de los cálculos necesarios para este tipo de infraestructuras. Al tratarse de apoyos de alta tensión, con alturas medias de entre 12 y 15 metros, es imprescindible tener en cuenta múltiples factores, como las condiciones climatológicas y los esfuerzos mecánicos a los que se someten tanto los apoyos como los conductores. Fue un trabajo minucioso que requirió el estudio detallado de hipótesis de carga, incluyendo viento, peso del hielo y tensiones máximas admisibles.
También ha tenido que analizar factores como la climatología y la orografía, ¿qué papel juega la geografía en este tipo de diseño y cómo influye en la toma de decisiones técnicas?
Es un factor clave. La normativa nacional clasifica las zonas geográficas en diferentes categorías en función de su altitud y condiciones climatológicas. En mi caso, trabajé en una zona de tipo A, ya que la altura máxima no superaba los 500 metros. Estos consideran las hipótesis de cálculo que debían aplicarse, como la velocidad del viento o las tensiones máximas que podrían soportar los materiales. Estas decisiones son fundamentales para poder garantizar la seguridad y viabilidad del diseño.
A nivel de ingeniería, ¿cómo se lleva a cabo la elección y comparación de apoyos en una línea eléctrica?, ¿qué criterios determinaron más determinantes en su proyecto?
La elección de los apoyos se basa en un estudio exhaustivo de las hipótesis de carga del entorno. A partir de estas hipótesis, se calculan las tensiones que deben soportar los apoyos y los conductores. Si estas tensiones se encuentran dentro de los límites de resistencia especificados por el fabricante, se considera que los apoyos son aptos. Además, como ya he mencionado, hay que tener en cuenta el terreno por el que pasa la línea: valles, montañas, pasos de vía o cruces de ríos. Estos condicionantes obligan a respetar las distancias mínimas de seguridad, y pueden requerir apoyos especiales.
¿Qué importancia tienen estos trabajos en el desarrollo de infraestructuras para las energías renovables, como por ejemplo, los campos fotovoltaicos?
Son esenciales. Los parques fotovoltaicos generan energía que, sin una adecuada infraestructura de evacuación, no podrían integrarse en la red eléctrica de distribución. Las líneas de alta tensión permiten transportar esta energía de manera eficiente, minimizando las pérdidas por calor durante el proceso. Gracias a estas infraestructuras, la energía generada puede llegar a redes como las de Iberdrola, Unión Fenosa o Endesa, para ser finalmente consumida en las ciudades y pueblos.
Este reconocimiento por parte del COITIRM y COIIRM es un gran logro, ¿qué significa para usted recibir este premio y cómo cree que puede influir en su futuro profesional?
Es un reconocimiento al trabajo que he realizado y, sin duda, un impulso para seguir avanzando dentro del campo de la ingeniería eléctrica. Recibir este galardón me anima a seguir formándome y desarrollar nuevas iniciativas de infraestructuras energéticas. Además, no solo me abre nuevas oportunidades profesionales, sino que también refuerza aún más mi compromiso con la innovación y el desarrollo sostenible.
¿Qué consejo le daría a otros estudiantes que están comenzando sus TFG y quieren enfrentarse a una iniciativa de gran envergadura como la suya?
Que no se desanimen si encuentran dificultades. En mi caso, hubo momentos complicados durante el desarrollo del proyecto, pero la clave está en perseverar y confiar en el trabajo propio. Elegir un tema ambicioso puede suponer un reto importante, pero superar esos obstáculos proporciona una gran satisfacción. Mi consejo es apostar por trabajos que realmente motiven y te permitan dar el máximo, porque el esfuerzo siempre merece la pena.





