Imagen realizada durante el partido - FC Cartagena
El FC Cartagena sigue sin encontrar el camino de la victoria. Cuando todo parecía de cara, cuando el partido pintaba para romper la mala racha, el equipo de Guillermo Fernández Romo se dejó dos puntos que duelen, y duelen mucho. Empate a dos en Riazor ante un Deportivo que jugó con diez desde el minuto 7 por la expulsión de Ximo Navarro, tras una durísima entrada sobre Alfredo Ortuño. Una oportunidad de oro que el Efesé no supo aprovechar.
El partido no pudo arrancar mejor para los albinegros. Nada más empezar, el Dépor se quedó con uno menos y a partir de ahí, el guion del encuentro quedó claro: los albinegros tenían que llevar el peso, mandar y encontrar la forma de romper la defensa gallega. Pero la primera parte fue un quiero y no puedo. Mucho balón, sí, pero poca mordiente. Faltó chispa, velocidad y, sobre todo, decisión.
En la segunda mitad, el equipo dio un paso al frente. Andy Rodríguez abrió el marcador con un zapatazo desde la frontal que parecía dar tranquilidad. Un gol que premiaba la insistencia, aunque sin grandes alardes. Sin embargo, los locales, con mucho orgullo, tiraron de casta para empatar. Diego Villares aprovechó un desajuste defensivo y puso las tablas en el marcador cuando menos se esperaba. Otro mazazo. Aún así, los cartageneros no bajaron los brazos y Salim El Jebari, que había entrado poco antes, cazó un rechace en el área y volvió a adelantar a los de Romo. 1-2, y otra vez la sensación de que esta vez sí, esta vez se podía cerrar el partido, pero no. En los últimos minutos, el equipo reculó, le cedió metros a los blanquiazules, y acabaron pagándolo. Iván Barbero cazó un balón en una contra y puso el empate definitivo a falta de cinco para el final.
El Cartagena suma un punto que no le sirve para nada, aunque al menos corta una racha de nueve derrotas consecutivas. Pero el equipo sigue sin ganar, ya van 14 jornadas sin hacerlo, y lo más preocupante es que ni siquiera aprovechando una situación tan favorable como la de hoy logra hacerse con el partido. El técnico madrileño fue claro tras el encuentro: "No me quedan palabras, hemos dejado pasar otra oportunidad de sumar tres puntos". Faltó ambición en Riazor, faltó colmillo para cerrar el encuentro y sobró miedo en los minutos finales.
El Efesé se puede aferrar a lo poco positivo que le deja el partido: no se perdió, se marcó fuera de casa y hubo momentos de control, pero la realidad es que sigue último y el descenso a Primera RFEF cada vez estás más cerca de hacerse oficial.








