El consejero de Fomento dimite durante una reunión con la ministra al proponer el presidente sacar un concurso público para volver a la situación de hace un año
El consejero de Fomento de la Región de Murcia, Manuel Campos, dio ayer un 'portazo' en toda regla al presidente de la Comunidad, Alberto Garre, al modificar éste -siempre según la versión del primero- su política sobre la apertura del aeropuerto de Corvera.
Según relata el diario La Verdad, durante una reunión con la ministra de Fomento, Ana Mato, para tratar la apertura del polémico aeródromo, el presidente autonómico propuso volver a la situación del año pasado y promover un concurso público, algo que Campos no aceptó. Según declaraciones del ya ex consejero al rotativo, "No he podido aceptar este cambio de planteamiento y he presentado mi renuncia de forma irrevocable. Conmigo no se puede jugar de esta manera. Me he sentido desautorizado".
El incidente se produjo ayer tarde en Madrid, en el transcurso de una reunión entre el presidente Alberto Garre y la ministra Ana Pastor, a la que también asistieron el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar; la secretaria general de Transportes del Ministerio y, el presidente de Aena, José Manuel Vargas. Por parte del Gobierno murciano acudieron los consejeros de Obras Públicas y de Economía y Hacienda, Francisco Martínez Asensio.
La ruptura, motivada por el cambio de criterio del Ejecutivo regional, se ha producido diez días después de que el consejero de Obras Públicas fuera autorizado por el Consejo de Gobierno a iniciar las negociaciones con Aeromur con el fin de abrir el aeropuerto de Corvera el próximo 2 de abril. Además, el proceso de certificación del aeropuerto está en una fase avanzada con las dos inspecciones realizadas por la Agencia Española de Seguridad Aérea.
Más retrasos
La renuncia, unida al cambio de criterio apuntado por Garre, va a tener como consecuencia más inmediata un irremediable nuevo retraso en la apertura del aeropuerto.
En el ámbito de la política autonómica, también supone un bombazo en la línea de flotación del 'statu quo' entre los partidarios del anterior presidente, Ramón Luis Valcárcel y del actual, Alberto Garre.



