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Aunque se dé por supuesta la salida de la crisis, el escenario, más allá del bombo electoral resulta incierto. La cruzada que inició Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, para salvar el euro a toda costa y bajar las primas de riesgo país mediante el firme compromiso de compra de deuda pública de los países del sur de Europa, nos ha permitido una burbuja temporal de oxígeno ante la paupérrima situación a la que nos arrojaba esta crisis a España y, en especial, a la Región de Murcia. Además, esta situación no es ajena al ciclo político en toda Europa. A estos estímulos monetarios les suceden estímulos fiscales para convencer al electorado, en los diferentes comicios de regiones europeas, que no estamos tan mal. La combinación nos brinda la misma mejoría que a un paciente al borde del colapso le propicia una inyección de epinefrina.
Con esta inyección de epinefrina económica, Bruselas prevé para España un crecimiento casi el doble que la media de la zona Euro, un 2.8% en el 2015 y un 2.6% en el 2016. No obstante, la tasa de paro no bajará del 20.5%, lo que dobla la media europea.
Aunque las inyecciones de epinefrina sirven para reanimar al paciente momentáneamente y así poderle tratar, el temor fundado es que, ante la aparente mejoría y el confeti electoralista perdamos el tren para llevar a cabo medidas económicas serias que nuestra débil estructura productiva precisa.
Una de las grandes preocupaciones es el paro. En nuestra Región, el desempleo es significativamente superior a la media nacional y muestra nuestra debilidad estructural económica para crear empleo. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa sitúan la tasa de paro en 26.69% tres puntos por encima de la media nacional y una tasa de paro juvenil de un 55.05% que sorprende negativamente en toda Europa. Varios analistas atribuyen las tímidas reducciones en la tasa de paro regional no tanto a la creación de empleo sino más bien al desánimo y la emigración de quien ya no alberga esperanza de encontrar un trabajo estable. La ocupación descendió en 11.900 personas y el paro de larga duración persiste superior al 40% del paro. A esto se le suma el grave proceso de precarización y devaluación salarial. No es de extrañar entonces que muchos murcianos hayan emigrado buscando oportunidades de empleo y un lugar donde iniciar su proyecto de vida. Alrededor de 1.000 millones de euros en capital público en formación de estos murcianos, pagado con impuestos, se habría perdido con esta grave fuga de talento desde el inicio de la crisis.
Por otra parte, el proceso de inflación negativa, a día de hoy un -0.8% interanual, revela por otra parte la debilidad de la demanda interna. Con esta crisis las familias murcianas hemos perdido el doble de poder adquisitivo que cualquier familia española. Los precios se han desinflado porque sencillamente las familias disponen de pocos recursos para comprar. Los murcianos tenemos un 21.6% menos de renta que cualquier español promedio y una de las tasas de riesgo de pobreza más alta del Estado con un 26.8%.
Para atajar estos cuadros clínicos, hemos de aprovechar con urgencia la inyección de epinefrina para devolverle la salud a la agonizante economía regional. Por eso, en las próximas elecciones del 24 de mayo nos jugamos no sólo cómo gobernarnos sino qué modelo productivo deseamos consolidar para no perder la oportunidad de construir el futuro que nos merecemos como Región.
Para Unión Progreso y Democracia hay estrategias básicas que hemos de abordar desde las instituciones regionales. En primer lugar se precisa liberar y fomentar de forma coordinada los sectores estratégicos, como el agrario en el que disponemos de una ventaja competitiva por mayor productividad y calidad, pero en potencia porque está estrangulado por la escasez de agua. Como partido nos sentimos muy solos exigiendo que llegue el agua mediante un Plan Hidrológico Nacional de interconexión de cuencas para regar nuestros campos porque es bueno para la Región de Murcia y también para toda España. El agua no es un capricho para Murcia tal como predican otros partidos de nueva factura. Lamentablemente, los demás carecen de visión de Estado diciendo aquí una cosa y la contraria en Castilla La Mancha. Unión Progreso y Democracia es el único partido con el mismo mensaje en toda España. El agua debe llegar a Murcia como factor de desarrollo económico.
En el sector turístico disponemos también de una ventaja competitiva sin parangón. Ninguna Región mediterránea puede presumir de tener dos mares como la nuestra. Además, de un patrimonio cultural e histórico de valor incalculable y que ha pasado desapercibido como activo para los gobernantes de esta región durante décadas. Esto ha propiciado que el turismo de interior como el de playa no se pueda comparar con las provincias vecinas y que en el norte de Europa a día de hoy Murcia se localice en el mapa como sur de Alicante. En Unión Progreso y Democracia proponemos un plan Integral estratégico de Turismo que vertebrará todos los activos culturales, patrimoniales y naturales para volver a colocar la marca Murcia en los circuitos turísticos internacionales y, así, generar una demanda inducida capaz de generar mucho empleo en la Región.
En la Región disponemos de ingenieros muy capacitados y un sector industrial que la Administración ha ido dejando de lado. La miopía de nuestros dirigentes se centró en que la demanda interna es poco intensiva en maquinaria especializada y se han olvidado de nuestra capacidad de exportación de subsectores industriales. Apostar por el sector exterior, explorar y fomentar de forma decidida mercados para colocar nuestros productos y nuestros bienes intermedios la clave para reactivar nuestra productividad industrial y hacer uso de nuestra mano de obra cualificada. Es triste la cantidad de murcianos cualificados forzados a emigrar simplemente por la miopía de que produzcan fuera en lugar de aquí para luego exportar.
El sector industrial no sólo genera valor añadido y empleo de calidad de forma directa, sino también de forma indirecta una serie de necesidades de servicios auxiliares de todo tipo. En este aspecto, en Unión Progreso y Democracia disponemos de propuestas de tipo 'horizontal' como fomento de recintos industriales y parques tecnológicos, facilidades financieras, estímulos fiscales, fomento de los clústeres o atracción de inversión extranjera. Es decir, medidas que facilitan la reactivación y el emprendimiento industrial.
Para articular estas estrategias no podemos perder de vista la planificación de infraestructuras clave. En Unión Progreso y Democracia, impulsaremos tanto el corredor mediterráneo, que permite la exportación de mercancías, como su conexión con el puerto de contenedores del Gorguel, siempre que éste cuente con todos los preceptivos informes favorables de impacto ambiental por parte de la Unión Europea, cuyo impacto económico ronda los 61.000 millones de euros y que en la Región generaría 2000 empleos (aparte de los efectos eslabonados en los sectores antes mencionados). El AVE no puede ser considerado como medio para tomarse las uvas en Madrid al final de año sino como apuesta estratégica para no perder el tren del futuro en el corredor mediterráneo principalmente. Por demás, apostamos por la modernización de las vías ferroviarias mediante el doble trazado y la electrificación, aunque parezca mentira seguimos con una infraestructura del siglo XIX.
Cuando un sector no sólo aumenta la producción sino que mejora su productividad, los salarios y la protección del empleo aumenta. Por eso, en Unión Progreso y Democracia disponemos de un batería de medidas para apostar por un mayor esfuerzo inversor en el I+D+i incrementando de forma paulatina desde 0.84% del PIB a la media nacional del 1.3% y planificando expansiones hacia el horizonte europeo del 3%.
Cuando los sectores estratégicos están bien planificados, la estructura económica fomenta la creación de empleo de calidad. Por otra parte, la concentración actual empresarial hace que los grandes generadores de empleo en la Región de Murcia sean las Pymes y los Autónomos. Resulta preocupante comprobar que sólo en esta legislatura que acaba en la Región de Murcia se han disuelto 13231 pymes. Por ello y conscientes de apoyar su actividad económica, Unión Progreso y Democracia fuimos los primeros en promover la Ley de Segunda Oportunidad en el Congreso siendo rechazada por la cámara.
Aunque en época de elecciones pretendan estar del lado de las Pymes, sólo UPyD lo ha estado desde el principio. Entendemos además, que es preciso reducir los impuestos a Pymes y autónomos así como las tasas a las que tienen que hacer frente en su relación con la Administración. Cuando quiebra una pequeña empresa no sólo se dejan de percibir impuestos sino que además hay que abonar prestaciones. Resulta lógico y más eficiente racionalizar su fiscalidad.
Asimismo, y en la misma línea, la economía social es un agente económico importante en la Región de Murcia. Más del 6% de las cooperativas de toda España son murcianas. Fomentar esta fórmula facilita no sólo la creación de empleo sino que además sea de calidad ante la precarización constante del trabajo. En Unión Progreso y Democracia disponemos de medidas para el fomento y la ayuda a la economía social. Los murcianos no somos sólo capaces de reinventarnos y crecernos ante la adversidad sino que además asumimos riesgos para generar actividad que beneficia a toda la sociedad, por eso mismo la administración no puede quedarse al margen.
Para propiciar que estas medidas generen empleo de calidad, Unión Progreso y Democracia defiende a nivel de todo el Estado el contrato único indefinido con indemnización creciente que los economistas entendemos como una de vías de solución a la dualidad del mercado laboral. En múltiples ocasiones se ha advertido desde Europa que es uno de los principales problemas de nuestro mercado laboral que condena a los trabajadores y a las empresas en un círculo de vicioso de temporalidad y de incentivos a no necesariamente invertir en productividad.
Además, acompañando a estas líneas estratégicas, se precisa racionalizar y eliminar duplicidades de las Administraciones Públicas. En Unión Progreso y Democracia abogamos por la optimización y fusión de la gestión de los municipios. Estudios recientes realizados por Unión Progreso y Democracia muestran que un ayuntamiento para que sea viable tiene que tener una población mínima de 5000 vecinos. En la Región tenemos ocho municipios por debajo de 5000 vecinos y seis por debajo de los 10 000. Como ejemplo, Alemania pasó de 25 000 municipios a 8400, Suecia de 2500 a 278 o el Reino Unido de 1520 a 522.
Por otra parte, la Región de Murcia ha de llevar a cabo una profunda revisión del sector público empresarial, ajustándolo a las necesidades reales para dar servicio a los murcianos y obtener mayor eficiencia. Por eso proponemos la reducción de Entes dependientes de la Comunidad Autónoma hasta situarlos en el nivel estrictamente necesario, siendo absorbidos sus cometidos por parte de las correspondientes consejerías, así como la disminución del gasto de personal de confianza, y similares que en muchos casos duplican la estructura ya existente de empleados públicos. Además, proponemos la racionalización y reducción de asesores y cargos directivos de los entes públicos de la Comunidad a los estrictamente necesarios, así como dotar la selección de todo su personal de mecanismos que garanticen la valoración del mérito y la capacidad, huyendo de utilizar estos Entes focos de empleo clientelar.
Finalmente, quisiera poner el acento en una de las preocupaciones de la ciudadanía que la administración debe atajar y sólo Unión Progreso y Democracia ha hecho gala de una apuesta decidida por erradicarla. Es la corrupción que nos cuesta cada año en la Región de Murcia en torno a los 1200 millones de euros y 48.000 millones de euros en toda España. En Unión Progreso y Democracia disponemos de medidas de profundo calado para la lucha contra la corrupción porque entendemos que engendra pobreza e induce a su vez fraude fiscal. Si ese caudal de dinero se hubiera aplicado en economía productiva, en servicios públicos, en mejorar las condiciones de vida de los murcianos, no habríamos tenido el récord de crecimiento de deuda pública regional con un 956% desde el 2007. Sólo los intereses de la deuda pública nos cuestan alrededor de 300 millones. Por supuesto que abordaremos una reforma de la financiación autonómica pero la infrafinanciación de nuestra Comunidad Autónoma no puede servir como excusa para haber disparado con pólvora del Rey y dilapidado de forma irresponsable los recursos de todos los murcianos.
Para afrontar los retos futuros de la Región de Murcia es necesario que el próximo 24 de mayo decidamos con responsabilidad en manos de quien dejamos la política regional. Si no asumimos de forma responsable e inteligente esta decisión y nos dejamos llevar por modas huecas sin programa, fuegos de artificio e irresponsables e inconsecuentes políticas contrastadas en el tiempo, nos veremos abocados a agonizar de nuevo y, como en el día de la marmota, andar mendigando en Europa otra inyección de epinefrina para los próximos comicios. Para entonces, tal vez, sea demasiado tarde.
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