Principios de gestión optimizada
A veces las cosas sencillas son más efectivas que aplicar complejos algoritmos o tratados filosóficos de 'management', cuyo descifrado resulta de una elevada dificultad, y cuya implantación representa un reto casi imposible. Siguiendo esta línea de pensamiento y aún a riesgo de caer en lo absurdo, presentando soluciones de
Perogrullo, aparentemente de muy limitado alcance y escaso valor, a continuación voy a exponer una serie de principios que creo pueden contribuir, de manera sencilla y sobre todo muy práctica, a optimizar nuestra gestión, haciendo de nuestro negocio un proceso más simple, fácil de analizar y desarrollar y fundamentalmente más rentable y satisfactorio, por haberlo convertido en algo ágil y ligero, libre de sobrecargas que requieren por nuestra parte de un enorme esfuerzo para su control.
Es posible que estos principios puedan no ser aplicables en su conjunto a todas las empresas o proyectos que vengamos desarrollando o queramos emprender, pero también es posible que, aún parcialmente, la aplicación de los mismos pueda aportarnos algún valor o contribuir a eliminar “desperdicios” en nuestra gestión. Por tanto, siendo este el objetivo principal que debemos perseguir a la hora de implementar cualquier clase de medida, pienso merece la pena tenerlos en cuenta y tratar de aplicarlos para materializar el beneficio que nos pueden reportar, en términos de eficacia y, por supuesto, económico.
I. Principio de Austeridad
II. Principio de Autenticidad
III. Principio de Imputación
IV. Principio de Transparencia
V. Principio de Implicación
VI. Principio de Participación
VII. Principio de Reciprocidad
VIII. Principio de Autofinanciación
IX. Principio de Crecimiento
X. Principio de Mejora Continua
El orden dado trata de organizar estos principios de mayor a menor sencillez y facilidad en su aplicación, sin que se establezca una relación directamente proporcional, tampoco inversa, respecto al beneficio que nos pueden reportar. Simplemente creo que el primero de estos principios es más fácil aplicarlo y que el último representa un muy ambicioso objetivo de más difícil consecución, ya que a medida que vamos avanzando en el proceso de optimización, vamos teniendo un menor margen de mejora.
Así mismo, ese orden responde a un criterio de agrupación, mediante el cual se ha definido un primer grupo que conlleva actuaciones y ofrece resultados directos sobre nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, el segundo grupo afecta a nuestra política de comunicación interna y personal, así como al potencial rendimiento que podemos obtener de este importantísimo recurso y, el tercero grupo focaliza su atención y fija sus objetivos sobre nuestra estrategia empresarial y desarrollo de negocio.
Visto todo esto, creo es más que recomendable tomarse un respiro y reflexionar sobre si estos principios pueden tener una aplicación práctica en nuestra empresa o proyecto, así pues, propongo tomarnos un respiro y continuar con el desarrollo en detalle de cada uno de estos principios en la próximas semanas





















