La administración pública y el perro del hortelano
No es verdad que en nuestro país el crédito no existe: en España sí hay crédito. Lo que ocurre es que se dirige hacia las administraciones públicas -recibieron 85.000 millones de euros en 2011-, y no hacia las empresas privadas. Las pymes y los autónomos, son quienes lo necesitan con mayor urgencia y quienes mejor uso pueden hacer de él para crear riqueza y dinamizar la economía. En una economía liberal debemos actuar para que las empresas creen empleo y cuenten con la financiación necesaria para ello.
Las palabras anteriores -creo que exactamente tal cual las he recogido- fueron pronunciadas ante un selecto y numeroso auditorio por el secretario de Estado de Comercio del MINECO, Jaime García-Legaz, el pasado martes 27 de marzo en el discurso del acto de presentación de la Fundación Madrid Centro Mundial de la Ingeniería. El acto se convirtió en una de las jornadas más significativas y ambiciosas que recuerdo en defensa de las ingenierías y la Fundación MCMI es una iniciativa pionera en el entorno de la ingeniería mundial que permitirá poner en común todos los problemas que afectan al sector, promover la búsqueda de soluciones, y facilitar el seguimiento de su evolución.
Escuchando al secretario de Estado pensaba que nuestros altos cargos institucionales –al menos algunos de ellos, tampoco es como para tirar cohetes- no sólo nos comprenden, sino que conocen su oficio de maravilla y están dispuestos a ayudarnos con las herramientas disponibles y necesarias -financieras en este caso- para ello.
Y pensaba incluso en la viabilidad de llevar a cabo ese Plan de Ajuste para las AAPP y reconducir sus manirrotas y desordenadas actuaciones. Y que las AAPP estarían al servicio del ciudadano, de donde proceden los recursos económicos. Y que el administrado participará activamente –no de forma testimonial- en las decisiones públicas y exigirá eficacia en su gestión. Y las AAPP rendirán cuentas a los ciudadanos, respondiendo con su patrimonio de las posibles disfunciones. Palabra que no soñaba, sólo seguía el discurso. Al menos no lo hacía dormido.
Y me imaginaba lo que las pymes y autónomos podríamos hacer con un crédito de 85.000 millones de euros. Bueno, al menos lo intenté, porque de repente me entró un sudor frío que me dejó helado. Todo por imaginarme cuál es la causa principal de nuestra ruina económica.
Pero enseguida me repuse, al pensar que casi todas las AAPP -en general y sin señalar- desaparecerían del mapa por ineficaces e incompetentes. Y se me pasó. Y me encontré muy bien.
Y me acordaba del perro del hortelano, que ni come, ni deja comer al amo.
Otros artículos de Enrique Maza
Las palabras anteriores -creo que exactamente tal cual las he recogido- fueron pronunciadas ante un selecto y numeroso auditorio por el secretario de Estado de Comercio del MINECO, Jaime García-Legaz, el pasado martes 27 de marzo en el discurso del acto de presentación de la Fundación Madrid Centro Mundial de la Ingeniería. El acto se convirtió en una de las jornadas más significativas y ambiciosas que recuerdo en defensa de las ingenierías y la Fundación MCMI es una iniciativa pionera en el entorno de la ingeniería mundial que permitirá poner en común todos los problemas que afectan al sector, promover la búsqueda de soluciones, y facilitar el seguimiento de su evolución.
Escuchando al secretario de Estado pensaba que nuestros altos cargos institucionales –al menos algunos de ellos, tampoco es como para tirar cohetes- no sólo nos comprenden, sino que conocen su oficio de maravilla y están dispuestos a ayudarnos con las herramientas disponibles y necesarias -financieras en este caso- para ello.
Y pensaba incluso en la viabilidad de llevar a cabo ese Plan de Ajuste para las AAPP y reconducir sus manirrotas y desordenadas actuaciones. Y que las AAPP estarían al servicio del ciudadano, de donde proceden los recursos económicos. Y que el administrado participará activamente –no de forma testimonial- en las decisiones públicas y exigirá eficacia en su gestión. Y las AAPP rendirán cuentas a los ciudadanos, respondiendo con su patrimonio de las posibles disfunciones. Palabra que no soñaba, sólo seguía el discurso. Al menos no lo hacía dormido.
Y me imaginaba lo que las pymes y autónomos podríamos hacer con un crédito de 85.000 millones de euros. Bueno, al menos lo intenté, porque de repente me entró un sudor frío que me dejó helado. Todo por imaginarme cuál es la causa principal de nuestra ruina económica.
Pero enseguida me repuse, al pensar que casi todas las AAPP -en general y sin señalar- desaparecerían del mapa por ineficaces e incompetentes. Y se me pasó. Y me encontré muy bien.
Y me acordaba del perro del hortelano, que ni come, ni deja comer al amo.
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