El Coronavirus y el comercio mundial
El comercio mundial se ve afectado por una amalgama de de factores. El último evento que afecta la cadena de suministro internacional es el reciente coronavirus. Este nuevo virus ha infectado a más de 80,000 personas y ha matado a más de 2,700. Se esperan más casos a medida que el virus se mueve más allá de su punto de origen en la provincia china de Hubei al resto del mundo.
Los parones laborales resultantes a nivel global y principalmente en Asia y los procedimientos de cuarentena podrían tener efectos importantes en la producción y logística en todo el mundo. Eventos como este refuerzan la necesidad de que las compañías tengan planes logísticos detallados para compensar la escasez y las demoras que puedan resultar.
Impactos graves esperados
Las crisis mundiales sanitarias y otros desastres han tenido efectos significativos en la cadena de suministro global en el pasado. El brote comparativamente menor del síndrome respiratorio agudo repentino (SRAS) identificado en 2003, también originario de China, le costó a la economía mundial alrededor de 40 mil millones de dólares.
A partir de la experiencia pasada de catástrofes como el SARS; los ataques del 11 de septiembre de 2001; el Huracán Katrina en 2005; y el colapso en la central nuclear de Fukushima en 2011, es razonable esperar que el coronavirus pueda tener efectos similares de largo alcance. Es pues probable que varios factores potencien sus impactos en una economía global.
Primero, el brote ocurrió durante el Año Nuevo Chino, que tuvo lugar entre el 25 de enero y el 4 de febrero. Este momento del año implica lo que se considera la mayor migración humana en la Tierra durante un período de aproximadamente 40 días. Cada año, en enero y mediados de febrero, cientos de millones de chinos viajan para visitar a sus familiares.
En un esfuerzo por frenar la propagación del virus, se cancelaron muchas celebraciones del Año Nuevo, y el gobierno chino prohibió ciertos desplazamientos e instauró una cuarentena de millones de personas, lo que impide que los trabajadores regresen al trabajo. La cuarentena ha tenido efectos importantes en la fuerza laboral responsable de producir bienes, así como relacionada con la logística y el trasporte internacional, ya que los barcos y aviones utilizados para transportar bienes en todo el mundo estaban parados.
Los efectos del brote de coronavirus también podrían afectar a la distensión en la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
El nuevo acuerdo orquestado por la administración del presidente Donald Trump promete $ 200 mil millones en ventas a China y el brote de coronavirus tiene el potencial de impedir estas ventas al crear un lastre en la cadena de suministro.
Identificando alternativas
Cada vez más, las empresas han intentado anticipar las consecuencias de eventos inesperados en sus proveedores. Los planes de recuperación ante desastres se han convertido en una defensa esencial contra estos eventos.
Si bien la producción de estos planes se ha convertido en una industria en sí misma, no todos los planes son iguales. Algunos no tienen en cuenta los retrasos en la producción y el transporte. Un plan integral de recuperación ante desastres necesita dar cuenta de ambos.
En el caso del brote de coronavirus, si un vendedor depende de productos producidos en China, necesita tener una fuente alternativa de producción. Con una oferta laboral retenida por los procedimientos de cuarentena, podría pasar un tiempo antes de que las capacidades de producción alcancen niveles normales. La guerra comercial ha abierto mercados de producción competitivos en México, India, Malasia e Indonesia, entre otros lugares. Por lo tanto, hay poca o ninguna excusa para no haber identificado otros centros de producción que puedan compensar el déficit en caso de desastre.
Además, es imprescindible evaluar si los servicios de transporte tendrán la capacidad de enviar el stock existente en caso de crisis. Si hay un retraso y la consiguiente falta de espacio de transporte, los costos de envío podrían aumentar sustancialmente. Los retrasos a raíz del Año Nuevo Chino tienen lugar todos los años independientemente, y en un momento de crisis, los retrasos serán aún más marcados. Localizar rutas y transportistas alternativos con anticipación puede permitir a las compañías evitar por completo los retrasos.
Si bien es ciertamente costoso y complicado desde el principio, la planificación de desastres puede ahorrar costes en el caso inevitable de una gran crisis mundial. Incluso si los retrasos anticipados nunca se manifiestan, la planificación para ellos podría abrir nuevas rutas de producción y envío que, en última instancia, se pueden utilizar para aumentar la eficiencia en tiempos de operación comercial normal.
Mientras continúa el brote de coronavirus, ya se avecina otro desastre. La implementación de un posible Brexit duro durante el próximo año tendrá consecuencias masivas en términos de aduanas y aranceles, impuestos y estrategia de la cadena de suministro. Adelantarse a esta incipiente crisis al anticipar sus efectos en la producción y el movimiento de bienes puede aumentar la capacidad de recuperación de su empresa.





















